IA y finanzas corporativas

Las empresas descubren que la IA, lejos de ser un ahorro automático, genera facturas masivas y obliga a replantear inversiones.

Crecimiento de los costos de IA

El modelo de cobro de los principales proveedores —OpenAI, Anthropic, Microsoft y Salesforce— ha pasado de tarifas planas a pago por uso o por token, lo que ha disparado los costos operativos. Un ejemplo claro es el salto de 67 euros a 966 euros mensuales por desarrollador con GitHub Copilot.

Reacción corporativa y control financiero

Empresas como Uber y Meta han tenido que ajustar sus presupuestos y recortar personal para cubrir los gastos inesperados. Según datos de KPMG, solo el 26% de las organizaciones dispone de visibilidad en tiempo real sobre sus inversiones en IA, mientras que el 78% de los líderes tecnológicos enfrenta sorpresas de facturación.

Como resultado, casi la mitad de las empresas han detenido o reprogramado sus despliegues de IA, pues los costos superan el retorno de inversión esperado.