Jensen Huang pasó dos días en Tokio, el 15 y 16 de julio, para cerrar acuerdos con la élite industrial y de suministro de chips de Japón. La visita dejó alianzas en toda la cadena tecnológica del país, con foco en fábricas, robots y materiales para semiconductores.
El mensaje del directivo fue directo: la próxima etapa de la inteligencia artificial estará en el piso de producción, entre máquinas y robots, y Japón quiere construirla.
Japón apuesta por una IA propia para sus industrias
El Gobierno reunió a unas 44 firmas locales, con SoftBank, Sony, NEC y Honda entre las principales, para desarrollar su propia inteligencia artificial destinada a robots, vehículos y líneas de producción. La inversión anunciada asciende a 1 billón de yenes, equivalentes a 6.200 millones de dólares, durante cinco años.
La apuesta busca que Japón controle el software de su llamada “IA física”, pero el hardware seguirá dependiendo de Nvidia. La empresa prevé levantar una “fábrica de IA Vera Rubin”, un gran centro de datos que, según el anuncio, arrancaría en 2028 con 13.750 procesadores Vera y 27.500 GPU Rubin.
Ese proyecto quedará bajo la supervisión de Noetra, que también tiene previsto desarrollar el centro de datos y desplegar un plan en tres etapas, según su cronograma oficial.
Robots, manufactura y una cadena de suministro alineada
En Tokio, empresas como Fanuc, Yaskawa, Kawasaki Heavy, Fujitsu, Hitachi, NEC, Sony, SoftBank, Kubota y el grupo AIRoA dijeron que trabajarán sobre los modelos Cosmos, una iniciativa de modelos abiertos que Nvidia lanzó en mayo. La compañía presentó además Cosmos 3 Edge, una versión pensada para operar dentro de las propias máquinas con chips Jetson Thor.
Algunas compañías ya prueban sistemas de control compartido, mientras que Honda R&D y Omron avanzan con las herramientas disponibles. Huang resumió la apuesta como una oportunidad excepcional para Japón, que inventó la manufactura moderna y ahora quiere reinventarla para la era de las industrias inteligentes.
Toyota también forma parte del movimiento. La automotriz usa chips de Nvidia en varias capas de su operación y ya había comprometido sus próximos vehículos con la plataforma Drive, anunciada en el Consumer Electronics Show de enero de 2025. Ese trabajo ahora se extiende a la manufactura, a la simulación de líneas de producción, al software de los vehículos y a los sistemas que leen el tráfico vial.
Los autos de Toyota seguirán con asistencia avanzada al conductor, que ayuda a dirigir y frenar, pero exige la presencia de una persona al volante.
Una estrategia industrial con objetivo soberano
La visita de Huang coincidió con una estrategia más amplia de Japón para reforzar su autonomía tecnológica. El país quiere llegar a 10 millones de robots equipados con inteligencia artificial en 18 sectores para 2040, respaldados por 65.000 millones de dólares en inversión pública y privada en IA física.
Su estrategia de robótica con IA también aspira a capturar más del 30% del mercado mundial de robótica con IA para 2040, en un mercado valorado por Tokio en unos 20 billones de yenes, equivalentes a unos 133.000 millones de dólares.
La apuesta del Gobierno japonés se apoya en una planificación más amplia: la administración de Sanae Takaichi busca atraer 370 billones de yenes, o 2,3 billones de dólares, en inversión pública y privada hacia 2040. Huang apareció el 16 de julio junto al ministro de Comercio, Ryosei Akazawa, en el lanzamiento gubernamental de la IA física, mientras Takaichi participó por videollamada.
En dos días, el ejecutivo se reunió con buena parte de los nombres más influyentes de la tecnología japonesa, incluidos los directivos de Toyota, Fanuc, Yaskawa, Fujitsu y Kawasaki, además de responsables de la cadena de suministro. El cierre fue en un izakaya de Kanda, donde compartió con varios ejecutivos entre brochetas y whisky.
La ruta repite una fórmula que ya había usado en otros mercados asiáticos: primero Taiwán, luego Corea del Sur y ahora Tokio, con los robots, la cadena industrial y los chips en el centro de la estrategia.
