En Ladakh, al norte de la India, una estructura de hielo levantada gota a gota en pleno desierto frío se convirtió en una reserva de agua para la agricultura. La idea nació para aprovechar el agua de invierno y tenerla disponible en abril o mayo, cuando llega el momento de sembrar.
Un invento para cambiar el calendario del agua
El lugar recibe menos de 50 mm de lluvia al año y el 80% de los agricultores vive del agua de los glaciares. El problema es que el deshielo llega tarde: los glaciares sueltan agua en junio o julio, mientras que los arroyos bajan con caudal en invierno, cuando no pueden aprovecharse.
Primero, Chewang Norphel desvió esos arroyos hacia laderas de sombra y construyó muretes de piedra para congelar parte del agua en finas láminas. Uno de los ejemplos más citados estaba en Phuktsey, medía unos 300 metros de largo y daba agua a unas 700 personas.
El salto de 2013
En 2013, Sonam Wangchuk propuso apilar el hielo en vez de extenderlo. Su método creó conos que exponían menos hielo al sol y retrasaban el deshielo de forma significativa. El prototipo de octubre de ese año medía unos seis metros, guardaba unos 150.000 litros y aguantó congelado hasta el 18 de mayo.




