Las grandes plataformas de nube siguen gastando sumas récord en infraestructura para inteligencia artificial, pero crece la sospecha de que una parte de esos chips todavía no está trabajando. La discusión gira en torno a si el salto inversor de Microsoft, Amazon, Google y Meta está encontrando límites físicos antes que técnicos.

La duda: chips comprados, pero sin enchufe

El analista Ed Zitron publicó un cálculo según el cual Nvidia y Broadcom habrían vendido más de 560.000 millones de dólares en chips y equipos de inteligencia artificial desde comienzos de 2023, aunque la mitad estaría sin instalar o, directamente, sin energía. Su estimación se apoya en cuentas de las grandes tecnológicas y en la falta de capacidad eléctrica y de centros de datos para poner todo ese hardware en funcionamiento.

En el caso de Microsoft, Zitron sostiene que el volumen de GPU en sus cajas podría situarse entre 50.000 y 100.000 millones de dólares. Bloomberg ya había reportado que la compañía tenía unos 12 GW de capacidad total, de los que solo unos dos corresponderían a chips de IA, y que Satya Nadella dijo en noviembre de 2025 que tenían chips que no podían enchufar. El análisis de Zitron va en esa misma línea.

Amazon y el cuello de botella eléctrico

En Amazon, una investigación de Business Insider también apuntó a un desajuste entre compras y capacidad de despliegue. El medio estimó que el gasto de la empresa este año rondará los 220.000 millones de dólares y que mantiene un flujo de caja negativo por esa inversión. Además, citó correos internos de este verano en los que se preveían unos 5.000 millones en racks con chips GB300 de Nvidia en agosto y otros 3.000 millones al mes desde entonces.

Según ese reporte, Amazon sí dispone de centros de datos, pero no de suficiente energía para activarlos todos, por lo que parte del equipo permanece en almacenes intermedios hasta que pueda ponerse en marcha.

La tesis de la burbuja vuelve al debate

Pocos días después, Jennifer M. Harris publicó un ensayo de opinión en The New York Times en el que comparó la situación con los excesos previos a la crisis financiera de 2008. Harris citó datos del Wall Street Journal sobre unos 3 billones de deuda fuera de balance entre las nueve mayores tecnológicas y mencionó también una proyección de Financial Times para OpenAI de unos 50.000 millones de dólares en ingresos anuales, por debajo de lo esperado.

Su advertencia es que parte de esa expansión se financia con crédito privado ligado a seguros y ahorros para la jubilación, y que el sector necesitaría generar hasta tres billones al año para devolver el capital invertido. Frente a eso, Jensen Huang insiste en que no hay burbuja, sino un cambio industrial, mientras otras voces dentro del sector admiten que el mercado todavía necesita demostrar que esa apuesta podrá sostenerse.