¿Qué fue exactamente lo que pasó 66 millones de años atrás cuando un asteroide gigante cayó en la Tierra, provocando enormes cambios en el planeta?,¿Cuál fue el alcance del impacto y del desastre ambiental que según se cree llevó a la desaparición de los dinosaurios?. Esas son algunas de las preguntas que busca responder una expedición conjunta británico-estadounidense que busca perforar dentro del cráter de Chicxulub, en las costas de México.
Este cráter es la cicatriz que aún se observa en La Tierra del impacto del fenómeno. Los investigadores están particularmente interesados en una característica del cráter a la que los científicos llaman «anillo pico». Éste fue creado en el centro del cráter donde la Tierra rebotó después de haber sido impactada por el asteroide.
Hoy en día las partes claves de cráter están ocultas debajo de 600 metros de sedimentos oceánicos, pero si los científicos pueden tener acceso a sus rocas, pueden descubrir la magnitud del impacto y la catástrofe ambiental que generó.
Hace 66 millones de años, un objeto de un ancho de más de 18 kilómetros creó un hoyo en la corteza de la Tierra de 100 km de ancho por 30 km de profundidad. Este orificio colapsó en sí mismo, dejando un cráter de cerca de 200 km de ancho y varios kilómetros de profundidad. La zona central del cráter rebotó y colapsó otra vez, dejando al interior un “anillo pico”.
Hoy en día, la mayor parte del cráter de Chicxulub está sepultada en el litoral del Golfo de México, bajo 600 metros de sedimentos. En tierra firme, el cráter está cubierto de depósitos de piedra caliza, pero su borde está trazado por un arco de sumideros.
En los mapeos geofísicos que estudian la superficie debajo del fondo del océano, los anillos parecen una cadena de montañas en forma de arco.
El cataclismo que ocurrió al final del período Cretáceo marcó la extinción de varias especies, no sólo los dinosaurios.
Todo el material que subió a la atmósfera habría oscurecido el cielo y enfriado el planeta. Pero aun cuando perecieron muchos, el evento también abrió nuevas oportunidades para las especies que sobrevivieron.
Dado que el asteroide pegó en lo que entonces era un área poco profunda, es muy probable que el recién creado cráter se llenara rápidamente de agua.
Esta agua habría empapado las calientes y fracturadas rocas, extrayendo químicos que podían sostener microorganismos. Condiciones similares se observan hoy en día a lo largo de la cresta volcánica que corre en el centro del océano Atlántico.
El equipo está usando un bote llamado Myrtle como plataforma para la perforación. Para alcanzar las rocas del anillo pico, el taladro tendrá que sortear primero la espesa capa de lodo del fondo del Golfo de México.
Algunos de las primeras muestras de corteza que se extraigan mostrarían evidencias de cuán rápido la vida retornó a la zona impactada. Organismos marinos deben haberse restablecidos en esta área estéril en miles de años. Las muestras de corteza más profundas deben llevarnos a los depósitos del tsunami que se chapotearon de un lado a otro inmediatamente después del impacto.
Las verdaderas rocas del anillo pico están a una profundidad de 800 metros o más. El equipo está conformado por científicos de Estados Unidos, México, Japón, Australia, Canadá y China, además del Reino Unidos y otros cinco países europeos.