La decisión busca evitar fallos en sistemas digitales y frenar el riesgo de un segundo intercalar negativo, que ya asomaba en los cálculos científicos.
La Oficina Internacional de Pesas y Medidas anunció que en mayo de 2027 dejará de introducir segundos intercalares, una corrección usada desde 1972 para ajustar el Tiempo Universal Coordinado, conocido como UTC.
La medida pone fin a un debate de décadas sobre una alteración mínima en el reloj, pero con impacto real en la tecnología que sostiene bases de datos, interfaces de programación y otros sistemas que dependen de una medición precisa del tiempo.
El ajuste que sostenía al UTC desde 1972
Desde 1972 se han añadido 32 segundos intercalares para compensar la diferencia entre los relojes atómicos y el tiempo basado en la rotación de la Tierra. Ese desfase existe porque la rotación del planeta se ha ido ralentizando por la fricción de las mareas causada por la Luna, además de otros factores como el núcleo fundido, los océanos y la atmósfera.
El UTC se mantiene alineado con el Tiempo Universal, o UT1, a partir de observaciones astronómicas. Para lograrlo, el organismo internacional compara la media de cientos de relojes atómicos del mundo con el tiempo astronómico y determina cuándo sumar un segundo intercalar. El último se añadió en 2016.
La discusión no es menor para la infraestructura digital. Aunque para la mayoría de las personas el segundo intercalar pasaba inadvertido, su incorporación obligó durante años a las empresas a diseñar formas especiales de gestionarlo. Algunas, como Google y Meta, usan un método de distribución del ajuste a lo largo del día, mientras que otros sistemas han sufrido tropiezos. La aerolínea Qantas, por ejemplo, vio colapsar su sistema de reservas por un segundo intercalar en 2012.
El riesgo del segundo intercalar negativo aceleró la decisión
El cambio también busca evitar un escenario más delicado: el primer segundo intercalar negativo de la historia. La aceleración reciente de la rotación terrestre, asociada al cambio climático, elevó esa posibilidad. Un estudio de Nature de 2024 llegó a plantear que ese ajuste podría haber sido necesario ya en 2029.
Judah Levine, investigador del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos, advirtió que los segundos intercalares positivos ya seguían causando problemas después de 50 años y que la versión negativa podía ser todavía más grave, porque nunca se había probado. Patrizia Tavella, directora del departamento de tiempo del organismo internacional, dijo que esa probabilidad convenció a la entidad para fijar 2027 como fecha de aplicación.
Tavella añadió que las pruebas realizadas por un grupo de normalización del sector revelaron varios fallos con un segundo intercalar negativo. Por eso, el organismo espera implementar el cambio el 20 de mayo de 2027, fecha que coincide con el aniversario de la firma de la Convención del Metro de 1875 y con el Día de la Metrología.
Qué pasará después del cambio
Según Tavella, la eliminación del segundo intercalar simplifica la vida de los sistemas que operan con UTC: no tendrán que hacer nada distinto y podrán seguir contando segundos y minutos de 60 segundos. Levine coincide en que se trata de “una preocupación menos”.
El ajuste, sin embargo, no cierra el problema de fondo. Al dejar de introducir segundos intercalares, el tiempo atómico y el astronómico seguirán separándose. Por eso, el organismo también acordó crear una hora intercalar, aunque esa posibilidad aún queda a milenios de distancia, de acuerdo con la explicación dada en la nota.
La propia Tavella resumió el alcance práctico de la decisión: los sistemas basados en UTC no tendrán que cambiar nada, mientras que los que dependan de UT1 deberán poder usar la información UT1-UTC cuando la diferencia supere 1 segundo.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.