DJI enfrenta una nueva presión en Estados Unidos: la Comisión Federal de Comunicaciones, conocida como FCC, evaluará el 2 de septiembre si prohíbe sensores LiDAR, dispensadores de aerosoles y cámaras térmicas en drones de la marca y de otras compañías. La medida podría obligar a retirar modelos de las tiendas y afectar el mercado internacional.

La FCC pone bajo revisión funciones clave

La historia comenzó tras una publicación de la FCC para prohibir ciertos drones de DJI que se oficializó en 2025. Ahora, la agencia estadounidense quiere ampliar ese alcance e incluir varias características que, según Estados Unidos, representan un riesgo para la seguridad nacional y pueden atentar contra la defensa del país.

La decisión en discusión apunta a componentes y funciones que la FCC considera con «capacidad militar». Si avanza, los sensores LiDAR quedarían fuera junto con los dispensadores de aerosoles y las cámaras térmicas.

El LiDAR sostiene la ventaja de vuelo de DJI

Las cámaras térmicas y los dispensadores automáticos de aerosoles están presentes sobre todo en las series más profesionales de DJI. Pero los sensores LiDAR son importantes en prácticamente toda la gama comercial de la marca.

Estos sensores permiten medir distancias con precisión y ayudan a evitar obstáculos de forma automática, calcular la distancia al suelo, volar de noche con seguridad y navegar entre vegetación sin chocar con ramas o plantas. Por eso, una prohibición de este tipo podría cambiar una de las características más valoradas de los drones de la compañía.

La restricción, además, no se limitaría necesariamente al mercado estadounidense en sus efectos prácticos. Aunque la FCC no tiene competencias fuera de ese país, la empresa podría terminar ajustando su catálogo para evitar fabricar modelos distintos para cada mercado, como ya ocurrió en otros sectores con cambios exigidos en Europa.

Un golpe que podría sentirse fuera de Estados Unidos

DJI sí tiene la capacidad de lanzar modelos con y sin LiDAR en distintos mercados, pero hacerlo en sus drones más básicos podría complicar los costes y, según la propia dinámica del negocio, encarecer algunos modelos. La medida sigue sin confirmarse, así que habrá que esperar a la decisión del 2 de septiembre para saber si la compañía deberá cambiar su estrategia.