Claves
- —El edificio Moisés quedó partido en dos tras los terremotos del 24 de junio y el peso del tanque de agua agravó la fractura.
- —Protección Civil contó un muerto, 9 rescatados con vida y 19 evacuados en ese inmueble.
- —En la zona cero, 25 personas salieron de entre los escombros gracias a manos que no pertenecían a ningún organismo oficial.
El edificio Moisés, de ocho pisos, quedó partido en dos sobre la avenida Los Próceres, frente a la Maternidad Santa Ana, después de los terremotos del 24 de junio. El peso del tanque de agua del techo terminó de fracturar la estructura en dos bloques y dejó una escena de destrucción que, de noche, se sostiene sobre la voluntad de vecinos y voluntarios.

Una noche de reflectores, baldes y turnos improvisados
En ese sector de San Bernardino, la operación de rescate avanza lejos de la imagen de grandes brigadas y cámaras. Bajo la luz de reflectores, jóvenes y habitantes de la comunidad pasan baldes de mano en mano, organizan turnos y reparten café, arepas, agua embotellada y linternas.
Daniela Cordero, fotógrafa, dijo que después de salir sola de su casa y ver el edificio partido, decidió organizar la ayuda. En una sola noche armó 24 grupos de 16 personas para rotar en las excavaciones. «Puro chamo, pura gente de la comunidad, adultos mayores. Aquí te puedes encontrar arquitectos, ingenieros, obreros, motorizados, estudiantes. No está importando nada, lo que importa es recuperar los cuerpos y ayudar a la comunidad», afirmó.

También precisó que las tareas técnicas las asumen Protección Civil y los bomberos, mientras que la comida y los insumos llegan por aporte vecinal. «No me ha faltado comida, no me ha faltado agua, no me ha faltado recursos, porque la propia gente lo ha traído», dijo.
La ayuda barrial donde se frenó el reloj de las 72 horas
Jaiber Rico, de 22 años y estudiante de Estudios Internacionales, también se sumó al trabajo en la zona. Contó que lleva cuatro días durmiendo a ratos sobre un cartón y que llegó por una amiga que tiene familiares atrapados bajo el Moisés. «Nadie fue que me mandó, nadie fue que me dijo: mira, tienes que ir a ayudar allá», relató.

Rico señaló que la tragedia obliga a pensar en infraestructura y prevención. Dijo que «se hubieran podido evitar muchas muertes si se hubiese actuado antes», con edificios antisísmicos y mejores hospitales.
Las cifras nacionales descritas en el reporte son contundentes: más de 1.900 muertos, más de 10.000 heridos, 43.000 desaparecidos, 800 edificios colapsados y 189 por completo. La ventana de 72 horas se cerró el 29 de junio, por lo que cada cuerpo que aparece después de ese plazo ya se considera un cadáver.
En el Municipio Libertador, el Moisés fue el segundo edificio en venirse abajo por completo. Junto al Rita y un tercer inmueble reventado, integró una zona cero donde 25 personas salieron de entre los escombros gracias a manos ajenas a cualquier organismo oficial.
