Hana y Livana Rondón salvaron la vida en el estado La Guaira después de que los terremotos del pasado 24 de junio derrumbaran el edificio donde vivían. La clave estuvo en una advertencia que su padre les dio antes de salir de casa: colocarse junto a una columna si ocurría un sismo.

La advertencia que marcó la diferencia

Antes de salir al supermercado junto a su esposa Asia, Carlos Rondón dejó a su hija mayor de 13 años una indicación concreta: “Si hay un terremoto, te colocas junto a la columna cerca del balcón”. Minutos después de las 6:00 de la tarde, los terremotos interrumpieron las compras y sacudieron la localidad costera.

En medio del movimiento, la alarma sísmica del teléfono de Livana se activó. La adolescente reaccionó de inmediato, llamó a su hermana menor y la llevó hasta el punto que su padre le había señalado. “Hana ven, vamos detrás de la columna”, le dijo.

El colapso y el rescate en Macuto

La estructura del edificio volcó hacia el área social por la fuerza de las sacudidas telúricas. Aun así, la columna de la sala resistió y protegió el colchón donde se ubicaron las niñas.

Cuando el movimiento principal terminó, Livana vio que el balcón había quedado a un metro del suelo. Salió primero y luego recibió a Hana con los brazos extendidos. Después, una vecina las ayudó y las llevó a pie hasta una vivienda segura en el sector de Macuto, a dos kilómetros del desastre.

Mientras tanto, Carlos y Asia llegaron al edificio destruido e ingresaron a los escombros de su apartamento, en el tercer piso. Asia vio el techo colapsado muy cerca del piso y encontró intacto el plato con las frutas, lo que la hizo temer por sus hijas en las habitaciones contiguas.

La reacción de la familia tras el desastre

En Caracas, Enrique, primo de Carlos, coordinó el rescate al enterarse de que las niñas estaban a salvo con una vecina. Recordó que su familiar había aprendido a actuar en emergencias tras vivir en Chile, un país con alta actividad sísmica.

Finalmente, Enrique emprendió un viaje de tres horas por carretera hacia La Guaira para reencontrar a las hermanas con sus padres. El País de España reseñó la magnitud del siniestro, que dejó al complejo residencial de 11 pisos reducido a una masa amorfa de cristal y concreto.