A las 6:04 de la tarde del miércoles 24 de junio, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por 39 segundos, sacudieron a Venezuela y dejaron severos daños en el urbanismo Hugo Chávez de Playa Grande, en el oeste de La Guaira.
En ese conjunto residencial, también conocido como Ciudad Chávez, varias torres quedaron hundidas, aplastadas o inclinadas tras el movimiento telúrico. En algunos casos, los edificios de cuatro niveles quedaron reducidos a tres pisos porque las plantas bajas desaparecieron bajo la presión de la tierra.
Torres hundidas y familias atrapadas en Playa Grande
Una de las sobrevivientes fue Nancy Rengifo, de 76 años, quien estaba en su casa junto con su hija y su yerno cuando ocurrió la sacudida. Según relató, quedaron atrapados bajo la estructura del edificio y fueron rescatados por otros familiares que lograron entrar por una ventana y abrirse paso entre el metal y los materiales retorcidos.
Rengifo vivía en la planta baja de una de las 196 torres del urbanismo, una obra emblemática de la Misión Vivienda inaugurada en octubre de 2013. Allí, la destrucción fue distinta a la de otros puntos de Caracas y del Litoral Central: en vez de derrumbarse por completo, muchos edificios se hundieron sobre sí mismos.
Durante el recorrido por la zona, voceros de la comunidad hablaron de 3.000 familias afectadas. También afirmaron que alrededor de ocho de cada diez edificios, o más de 150 torres, registraban daños. Vecinos consultados señalaron además que inmuebles que parecían estar en pie por fuera quedaron destrozados por dentro, sin techos ni paredes.
Incendios, muertes y un diseño que dejó pocas salidas
Justo al momento del recorrido, funcionarios del CICPC retiraban dos cadáveres del lugar. La propia Rengifo dijo que varios vecinos quedaron enterrados en la trampa metálica de las plantas bajas y murieron allí, mientras otros fueron rescatados pero fallecieron después en centros hospitalarios.
La noche del doble sismo, además, tres edificios del urbanismo se incendiaron por la explosión de una bombona de gas industrial que estaba frente a uno de ellos. Aunque los planes para el lugar contemplaban gas directo, ese servicio nunca se materializó.
En medio del paisaje de estructuras chamuscadas, también quedaron a la vista los elementos del sistema constructivo: amarres en forma de rombos y cruces metálicas que dejaban espacios triangulares y muy estrechos para escapar durante una emergencia. Esa configuración, descrita en el reporte publicado por Armando Info, convirtió a varias de esas torres en espacios de escape casi imposible.
