Criminales buscan estacionamientos grandes y barrios escondidos. Cicpc- Maracaibo recupera 60 vehículos mensuales.

De norte a sur  y de este a oeste,  Maracaibo se ha convertido en un gran “congelador” de  carros robados. En las zonas residenciales, comerciales y rurales, los delincuentes  “aguantan” los vehículos hasta que concretan su venta o reciben el pago de su rescate. Los ladrones conducen su botín, a toda velocidad, desde el lugar del robo hasta la guarida. “En el trayecto, desarman el carro en búsqueda del GPS  para desactivarlo. En ocasiones, el sistema satelital  es útil para darle a los funcionarios o a sus dueños una aproximación de la ubicación del vehículo”, asegura un oficial del Cpbez, con 15 años dentro del cuerpo de seguridad.  Por lo general, los autos pasan de diez horas y hasta tres días como máximo “enfriados”, tiempo suficiente para que los hampones negocien el automotor o sea recuperado por la policía, explica el funcionario. Si el tiempo se excede, los criminales “pican” el carro y venden sus piezas en el mercado negro. A la hora del “enfriamiento”, los robacarros prefieren los estacionamientos grandes con alta capacidad de vehículos como de hospitales y centros comerciales, sectores residenciales  solitarios con poco patrullaje, o barrios escondidos. “Los lugares que carecen de mecanismos de seguridad como portones eléctricos, son fáciles para que el delincuente huya rapido”, comentó una fuente policial.   El jefe del Cicpc, subdelegación Maracaibo, Carlos Ramírez,  asegura que las bandas robacarros utilizan un disposivo capaz de cortar la señal de todos los GPS que estén instalados en un automotor.  “Generalmente lo hacen, en la primera hora después de haber cometido el hurto”, señala.  Este dispositivo es fácil de conseguir, critican los funcionarios.  En la zona norte de Maracaibo, una fuente del cuerpo detectivesco precisó que en las parroquias Coquivacoa, Juana de Avila, Idelfoso Vásquez, Carraciolo Parra Pérez y Venancio Pulgar, los lugares donde más enfrían carros  son en los estacionamientos  de clínicas, centros comerciales y hospitales.  “En los barrios Cujicito, Rafito Villalobos, 12 de Marzo, Armando Reverón  y Brisas del Norte hay una alta incidencia de denuncias de carros robados. También, en los  apartamentos de El Cují y La Esperanza”, esboza un vocero de la brigada contra Robo y Hurto de Vehículos de la policía científica. El comisario Ramírez comenta que el robo de automotores es el delito más cometido en el Zulia y que cada vez, con mayor frecuencia,  más delincuentes incursionan en él. “Como es un delito que se comete por oportunidad, ya no hay  bandas precisadas de robacarros, la mayoría son hampones  que ni siquiera están conformados como grupos delictivos dedicados exclusivamente al hurto de carros, sino que aprovechan cuando la víctima se las pone ‘de bombita”, explica el comisario. El jefe policial también agrega que el robo de vehículo puede conllevar  a la comisión de otro delito.  “El hampón que se lleva un carro puede incurrir, además, en un  homicidio, extorsión, secuestro o lesiones graves”.  Las víctimas del robo de vehículos se han convertido en una especie de detectives para intentar encontrar  sus autos. Una vez, que los hallan, dan parte a las autoridades policiales. A Gerardo Molero (nombre ficticio) le hurtaron su camioneta Toyota frente al Malecón de Maracaibo, en la avenida Libertador. El hombre,  un taxista, buscó el auto en los lugares donde le comentaron que ‘enfriaban’ carros. Dos horas después, lo encontró parcialmente desvalijado en uno de los edificios de San Felipe, en San Francisco. “Ya los delincuentes me habían llamado para pedirme un millón quinientos mil bolívares”, recuerda la víctima.  También al sur de Maracaibo, la urbanización El Pinar es un foco, tanto para robar como para enfriar las unidades. Testimonios como el de Alfredo Suárez forman parte de la lista de víctimas que ha ubicado su carro en la zona.   “A punta de pistola, andando con dos de mis niños, me bajaron de mi Silverado cuando esperaba a un amigo en Lago Azul. La camioneta apareció a las siete horas en el estacionamiento del conjunto residencial El Pinar. Ahí fue rescatada por la policía regional”, expone el comerciante marabino.   El este de la capital zuliana es poco usado por los ladrones a la hora de esconder los vehículos. “Ellos prefieren robárselos allí y llevarlos para otra parte de Maracaibo”,  afirmó  el comandante Odilio Manjarrés, jefe del  Gaes-Zulia. Sin embargo, hay varias denuncias por “congelamiento” de vehículos en hospitales de la zona norte y centro.   A diferencia del norte, el oeste, es el punto cardinal “más candela” de los robacarros, a decir de los patrulleros. Los barrios de las parroquias Antonio Borjas Romero, Francisco Eugenio Bustamante, San Isidro y Raúl Leoni están llenos de “caletas” de carros robados. Las vías que conducen hacia La Concepción y al aeropuerto también son un congelador.  Solo el Cicpc- Maracaibo incauta más de sesenta vehículos al mes denunciados como robados. La cantidad se cuadriplica si se suman los autos incautados por los otros organismos de seguridad en la ciudad.