Sucesos

Policías y militares, “choque” de poder

La insaciable confrontación  que se ha desatado entre los organismo de seguridad de la región, por el dominio del poder, ha dejado a su paso procedimientos truncados e incluso funcionarios muertos y heridos. 

Una serie de irregularidades suscitadas en lo que va de 2015 dejan por sentado la rivalidad existente entre las principales figuras que tienen la función  de resguardar a los zulianos, los funcionarios policiales. 

Según el abogado y criminólogo  Luis Izquiel, hay tres errores dentro de los organismos de seguridad que toman el protagonismo en este “choque de funcionarios”. 

“El primero es mala práctica de las funciones. El funcionario se desvía del  cumplimiento de sus tareas  y comete errores que marcan su carrera. Hay una falta de coordinación policial y en medio de ese desorden se registran confrontaciones”, sostuvo  Izquiel. 

Una autoridad zuliana, quien se mantuvo en el anonimato, coincidió con la hipótesis planteada. “El problema está en que los funcionarios quieren mantener un dominio sobre el otro sin pensar que sus  compromisos  son los mismos. Si hay un percance entre ellos, antes de incumplir sus tareas como servidor público y aplicar el uso indebido de la fuerza, deben sentar cabeza y solventar el problema de la mejor manera. Llegando a acuerdos y hablando, para mantener su ética y moral”, criticó. 

Tal vez, la glock nueve milímetros que llevan colgada a su cintura les transmite un poder del que se aprovechan para desatar una guerra entre ellos por la defensa de negocios sucios. Es esta la segunda crítica que hace Izquiel.

“Para nadie es un secreto que muchas policías están penetradas por la delincuencia y esto es parte de los choques que se presentan entre ellos, porque buscan defender negocios que no deben defender, al contrario, deben atacarlos”, sentenció el criminólogo. 

La política, según el abogado, también entra en juego. “El policía es un servidor público y su única labor es resguardar a la ciudadanía, pero hay muchos que se vinculan políticamente y se enfocan en otras cosas”, advirtió. 

“La falta de coordinación, la politización, la corrupción, la vinculación con negocios sucios y la carencia de una depuración drástica y constante es lo que alimenta el desorden en los organismos de seguridad”, aseguró. 

En el tema también entra la competencia en los procedimientos. “Hay veces que a un procedimiento llegan funcionarios de varios cuerpos policiales y entre ellos se suscitan disputas por el control de las actuaciones”, refirió.

El criminólogo Izquiel  criticó: “Un funcionario que esté  en un lugar ingiriendo bebidas alcohólicas no puede estar armado. En cualquier momento por efectos del licor puede cometer un delito. Estos funcionarios deben ser supervisados y es donde se debe aplicar el proceso de depuración”. 

La autoridad zuliana coincidió nuevamente con el criterio del abogado: “El problema debe atacarse desde la raíz. Debe existir una buena selección de los funcionarios para evitar polémicas en el camino. Todo el que quiera ser policía debe pasar por un proceso de investigación para conocer sus raíces. Además, tienen que recibir una formación estricta, en la que la ética y la moral sean fundamentales”.

La depuración de los organismos policiales debe ir de la mano con las funciones policiales. La supervisión y el cumplimiento de las leyes policiales deben acatarse a cabalidad. “Los funcionarios deben mantener una investigación permanente. La depuración es clave para evitar estas confrontaciones”, sentenció Izquiel. 

 

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