Waraos exigen investigación sobre la muerte del misionero keniano Josiah K’Okal
La comunidad indígena Warao está demandando una investigación exhaustiva y confiable sobre la muerte del misionero católico keniano, Josiah Asa K’Okal. El cuerpo del misionero, quien desapareció el 1 de enero, fue encontrado colgado de un árbol en una zona boscosa en Guara, estado Monagas, por la policía el martes 2 de enero.
Según informes, el religioso fue visto por última vez saludando a los habitantes del poblado de Janokosebe en un tramo de la autopista nacional. K’Okal se movía en bicicleta y no llevaba consigo su documento de identidad ni teléfono, ya que solía hacer actividad física por su pasado como maratonista en Kenia.
La congregación de misioneros en su página de internet dedicó unas palabras al fallecido, agradeciéndole por su amor a Venezuela y su labor como misionero. El padre K’Okal, de 54 años, llevaba residiendo en Venezuela desde 1997, y desde 2006 se dedicó al estudio de la lengua y cultura del pueblo indígena Warao, mayoritariamente en el estado oriental.
Conocido como el misionero «de la gran sonrisa», los indígenas Warao destacaron la cercanía, diálogo, dedicación y servicio del padre K’Okal al pueblo venezolano.
