La rumba no terminó a las 3:00 de la madrugada. Los disparos y botellazos provocaron la huida temprana de quienes bailaban y tomaban tragos. La música de la discoteca Zaa Bar, en la calle 72, de Maracaibo, se silenció ante los gritos de desesperación y confusión.
Una riña entre varios hombres desencadenó en la muerte, a la 1:30 de la madrugada de este domingo, del odontólogo Wilfrido José Castilla Batista. No le dio tiempo de correr y fue alcanzado por una bala que le atravesó el cuello.
El dentista, de 35 años, salió temprano de su casa, en la urbanización Nueva Democracia, con uno de sus hermanos y un primo. En su carro Mitsubishi Lancer recorrieron varios bares de Maracaibo hasta que llegaron a Zaa Bar, a las 11:00 de la noche del sábado. El plan era bailar y “beber ron” hasta que cerraran el local y luego pasarse a otro sitio.
Al parecer, dentro de la discoteca dos hombres pelearon por una mujer y se fueron a los golpes hasta que uno de ellos sacó un arma y amenazó al otro de matarlo. El sujeto hizo varios tiros al aire para generar pánico.
Hombres y mujeres corrieron hasta la calle 72 para evitar ser alcanzados por un proyectil, pero Wilfrido no corrió con la misma suerte.
Antes que “Willy”, como le decían de cariño, pudiera atravesar la puerta de la entrada, fue asesinado.
Cayó ante la mirada de los vigilantes, quienes se quedaron inmóviles ante el hecho. El hermano que lo acompañaba lo levantó del suelo y lo montó en el Mitsubishi para trasladarlo a un centro asistencial.
Por el camino, “Willy” respiraba pero no podía pronunciar ni una palabra. Antes de llegar al Hospital Universitario de Maracaibo murió.
Funcionarios de la División de Homicidios del Cicpc-Zulia se trasladaron a la discoteca para recabar las evidencias y comenzar con las investigaciones. Determinaron que el hombre que disparó frecuentaba el local y es un presunto delincuente.
Las cámaras de vigilancia de los negocios adyacentes son revisadas para tener mayores detalles del pistolero.
Este domingo, en la morgue, los familiares lloraban la muerte. El hermano, aún con su ropa manchada de sangre, fue a reclamar el cadáver. Dijo que estaba “indispuesto” para hablar.
La esposa también acudió a la medicatura forense. Arrecostada a uno de los pilares, expresó que Wilfrido era propietario de un consultorio odontológico en la avenida La Limpia. Era egresado de la Universidad del Zulia.
Dejó cinco hijos. “Mi esposo era el pilar del hogar, ahora nuestros niños quedaron sin padre”, lamentó la mujer.