Fabiana Desirée Páez Fernández, de 39 años, murió el 2 de junio luego de que le dieran el alta en el Hospital Victorino Santaella de Los Teques, pese a…
Fabiana Desirée Páez Fernández, de 39 años, murió el 2 de junio luego de que le dieran el alta en el Hospital Victorino Santaella de Los Teques, pese a que su familia pidió que no la enviaran de regreso al calabozo por su delicado estado de salud. La detenida padecía una trombosis pulmonar y un mioma severo que le causaba hemorragias constantes.
Un alta cuestionada por la familia
Ese día, el médico de guardia le informó a la madre de Páez que la paciente estaba estable y que debía aprender a respirar sola. Horas antes, la jueza Jenny Hernández, titular del Tribunal Cuarto de Primera Instancia en Funciones de Ejecución del Circuito Judicial Penal del estado Miranda, también había negado una medida humanitaria al considerar que no presentaba complicaciones de salud.
La familia insistió en que su traslado de vuelta al lugar de reclusión representaba un riesgo grave, pero la orden de salida fue emitida de todos modos. A las 10:00 p. m., los parientes recibieron la llamada que temían: Fabiana había muerto.
Detención y primeros meses de encierro
Hasta el 28 de octubre de 2024, Páez trabajaba como delivery y vivía con su familia en el sector El Paso de Los Teques, estado Miranda. Su situación cambió cuando fue detenida tras ser señalada de intentar introducir objetos prohibidos al Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF).
Su madre, Maritza Fernández, niega ese señalamiento y sostiene que su hija ni siquiera llegó a entrar en esa cárcel. Por el mismo caso fueron arrestados un guardia nacional y dos custodios. A Páez la imputaron por agavillamiento y asociación para delinquir.
Después de su detención, pasó sus primeros 19 meses de encierro en el comando de la Guardia Nacional Bolivariana en Puerta Morocha, en Las Tejerías, estado Aragua. Allí permaneció en una celda pequeña, sucia y con mal olor, lejos de su familia.
Hospitalización y deterioro
El 5 de mayo, las autoridades la trasladaron de manera repentina al Centro de Formación para Procesadas Femeninas La Crisálida, en Los Teques. Según relató su madre, la directora del centro se negó a recibirla por su condición de salud, por lo que la llevaron de urgencia al Hospital Victorino Santaella.
En ese ingreso, Páez llegó con la hemoglobina en 4, un nivel crítico asociado a las hemorragias que le provocaba un mioma de 30 centímetros en el útero. Permaneció hospitalizada durante tres días, recibió transfusiones y su hemoglobina subió a 7 antes de ser devuelta a La Crisálida.
Al día siguiente comenzó a ahogarse. Presentó un cuadro respiratorio grave, pero el personal del penal no autorizó su salida a un centro de salud. La familia acudió entonces al tribunal para pedir atención de urgencia y, tras obtener la orden, consiguió que la evaluaran otra vez. El diagnóstico fue una trombosis pulmonar.
Luego estuvo 15 días internada nuevamente en el Victorino Santaella y regresó al penal. Allí pasó una semana con dificultad para respirar, sin que su madre recibiera información sobre su estado. La única comunicación llegó mediante una llamada breve que le permitieron hacer a Fabiana, en la que pidió una hematología.
El último traslado
Preocupado por su estado, el padre de Fabiana acudió a La Crisálida junto con una defensora pública para exigir una nueva hospitalización. Al llegar al penal, el 2 de junio, encontraron que ya la estaban sacando en una ambulancia, custodiada por tres guardias nacionales y una custodio.
De vuelta en el hospital, el médico de guardia la nebulizó y ordenó devolverla a la cárcel. Pese a que casi no podía respirar y su madre le pidió que no firmara el alta porque corría peligro de muerte, el médico no atendió la solicitud.
Maritza Fernández aseguró que le suplicó al doctor Simón Cuello que la dejara internada al menos esa noche para buscar la evaluación de un neumólogo al día siguiente, pero no obtuvo respuesta. Los guardias y la custodio tampoco esperaron una ambulancia equipada: la trasladaron de regreso a La Crisálida en un carro particular, sin oxígeno, y dijeron que tenían prisa.
Minutos después, Fabiana murió. Su madre afirma que no sabe si el fallecimiento ocurrió en la cárcel o durante el traslado.
Lesiones y falta de respuestas
Durante la preparación del cuerpo en la funeraria, la familia notó un golpe visible en la frente y raspones en una rodilla. Ninguna autoridad explicó esas lesiones.
La madre de la detenida también denunció que no recibió información sobre las circunstancias de la muerte ni pudo obtener sus pertenencias. Afirmó, además, que no obtuvo apoyo de la Fiscalía ni de la Defensoría.
La familia responsabiliza por el caso al médico que firmó el alta, a los guardias nacionales que presionaron para sacarla del hospital y al sistema judicial que negó la medida humanitaria pese a la gravedad del cuadro clínico.