Foto: Agencias
Marlene González estaba angustiada porque a su hija Dalimar Puerta, de 22 años, la habían raptado y los supuestos captores pedían una suma millonaria por su liberación.
Recibía llamadas constantes presionándola para que pagara. González no tenía el dinero y prefirió denunciar ante el Conas. En las investigaciones lograron dar con la persona que realizaba las llamadas.
Resultó ser Gleidys Vielma, de 24 años, pareja sentimental de Dalimar. La joven no estaba secuestrada sino que se había mudado con su novia a una vivienda en Yaritagua y necesitaba dinero, reseñó, ayer, el diario El Impulso.