Sucesos

Muerte a puñaladas en casa de El Bajo

No  se escucharon gritos, tampoco nada fuera de lo normal. Lo cierto es que un hombre,  de nacionalidad colombiana, fue asesinado a puñaladas dentro de su propia casa, ubicada  en la avenida 19 con calle 58 del sector El Bajo, en San Francisco, la madrugada del jueves.

 

La víctima fue identificada como Jonathan Alfredo España Sáenz,  de 

33 años. “Recibió  una puñalada en el intercostal derecho”, trascendió. 

Su cuerpo quedó tendido encima de su cama con la mano derecha en la herida. Nadie vio sangre.

Rubia Andrade, suegra de España y quien vive en un anexo del mismo terreno, contó dentro del inmueble de su yerno que, según lo que  contó su hija —identificada como  Judith Cárdenas—, “eran las 5:00 de la mañana del jueves cuando Jonathan dormía en su habitación en compañía de su pequeña hija de tres años y  su esposa. En la habitación de al lado estaba su hijastra de 18”.

“Judith me fue a levantar a esa hora dando gritos, me dijo que unos tipos se habían metido en la casa. Cuando ella escuchó que entraron al cuarto,  abrazó a la niña fuerte y se quedó callada. Escuchó cuando mi yerno se quejó tres veces y al prender la luz vio que estaba muerto”, narró Andrade.

La señora Rubia agregó: “Mi hija y su nieta dormían dentro de la misma habitación, pero en un colchón aparte de la cama de España cuando ocurrió el homicidio”.

 

Trascendió por vecinos del sector, que “en horas de la noche del mismo día habían visto rondar la zona por tres hombres en  una moto”.

Fuentes policiales agregaron que “España, presuntamente, consumía y vendía sustancias estupefacientes y posiblemente el homicidio se trate de un ajuste de cuentas”.

“No descartamos ninguna hipótesis, estamos averiguando todo lo relacionado con este caso. Todos son sospechosos”, dijo una fuente policial.

Tanto Judith como su hija de 18 años rendían declaraciones, ayer en la mañana, en la sede de la policía científica.

 Pudo conocerse que entre las evidencias que los funcionarios analizan “se encuentran unas pertenencias de la esposa e hijastra de la víctima”.

Ninguna cerradura de la vivienda fue forzada. “Eso  quiere decir que los homicidas eran conocidos de España” agregó la fuente.

España trabajaba detrás del Hospital Manuel  Noriega Trigo en un taller de reparación de tornos. Llevaba más de diez años en el país y  deja una hija de tres años. 

La pequeña pregunta constantemente por su padre. “Le decimos que está de viaje”,  contó su abuela.

  La mujer, además, pidió entre lágrimas que el caso sea esclarecido, pues aseguró que su yerno era un persona “trabajadora,  excelente esposo y padre”. El arma homicida no aparece. De la casa no se llevaron nada.

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