Familiares y amigos siguen buscando a miles de personas desaparecidas tras los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el 24 de junio, mientras se multiplican las consultas en hospitales, morgues y zonas de escombros.

La angustia se concentra en casos como el de Soraida Torrealba, a quien sus parientes intentan ubicar entre los restos de su edificio y en los centros de salud donde revisan fotografías de cadáveres y listados de posibles fallecidos.

Una búsqueda que no se detiene

Parte de la familia de Torrealba la busca entre los escombros de su edificio. Otros recorren hospitales y morgues tras los terremotos, que provocaron más de 1.700 muertes, según el reporte citado.

Su hermana, Rosanna Luna, resumió la desesperación que viven muchos allegados: «Siento que estoy atada de manos porque no la encuentro, no sé nada de ella».

Como ella, miles de personas comparten fotos de niños, ancianos y parejas en redes sociales, junto con nombres, descripciones y números telefónicos para recibir datos.

La iniciativa venezuelatebusca.com fue lanzada como una base de datos para ayudar a reencontrar a amigos y familiares con los que se perdió el contacto después de los sismos. El sitio reporta más de 46.000 desaparecidos.

Morgues, hospitales y dudas sobre los registros

En Caracas, Luna creyó reconocer a su hermana entre las fotografías de cadáveres en la morgue. Un primer rostro parecía coincidir, pero luego notó que el esmalte de las uñas de los pies no era el mismo.

Al día siguiente volvió y encontró otra imagen parecida, aunque la descomposición del cuerpo le impidió confirmar si se trataba de ella. Los funcionarios le prometieron revisar las huellas dactilares.

Otros familiares siguen buscando entre las ruinas del apartamento en el que Soraida Torrealba vivía con su perrita Princesa en La Guaira, la zona cero de los terremotos sobre la costa Caribe de Venezuela. Pero una nueva réplica los obligó a suspender esas labores.

Robert Campos, quien perdió el contacto con varios integrantes de su familia, dijo que la información recabada en páginas web no siempre es acertada. Contó que el estatus de su sobrino fue actualizado a «Fallecido», pero al llegar al hospital no había registro de él.

Campos sigue entre hospitales, morgues y mensajes de WhatsApp que le envían otros familiares. «Es muy doloroso porque no sabes si los encuentras o qué encuentras», dijo.

El hombre, de 54 años, afirmó que solo quiere saber qué pasó. «Si están vivos mucho mejor, pero yo lo que quiero es encontrarlos», expresó.

La morgue de Caracas, desbordada

De la morgue de Caracas emana un fuerte olor a muerte que, según el reporte, ni los miles de litros de cloro donados logran aplacar.

Un empleado que pidió el anonimato aseguró que la institución ha recibido «muchísimos» cuerpos desde el día de los dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5, y que está desbordada.

Muchos no han sido identificados y el avanzado estado de descomposición hace que algunos familiares duden de lo que ven. Campos lo resumió así: cuando alguien les dice que murió, al menos dejan de buscar con incertidumbre.

Rosanna Luna, en tanto, se aferra a la fe. «Le he pedido a Dios que aparezca sana y salva», dijo. «Pero si no es así, que por lo menos aparezca».