Los 12 silos del puerto de La Guaira, en la avenida Soublette, terminaron convertidos en una morgue improvisada a cielo abierto después del doblete sísmico del 24 de junio, en medio del colapso forense que se extendió desde la mañana de este domingo, 28 de junio.
Entre 100 y 150 cadáveres en el suelo
Para la tarde de este 29 de junio, la situación logística dentro de Los Silos era crítica. Una fuente con acceso al lugar reportó una acumulación de entre 100 y 150 cadáveres dispuestos directamente en el suelo.
En el lugar operan cuatro cavas refrigeradoras, pero las unidades móviles no se dan abasto ante el flujo constante de ingresos, lo que obliga a mantener una gran cantidad de restos a la intemperie, envueltos en sábanas o bolsas blancas.
Dos patólogos para procesar todos los cuerpos
La misma fuente señaló que solo dos patólogos se encuentran en el lugar, una cifra que agrava el colapso administrativo para procesar la totalidad de los cuerpos.
Los cuerpos que estaban inicialmente en el Hospital Dr. José María Vargas, el Seguro Social de La Guaira, fueron redirigidos a estas instalaciones de acopio improvisadas, ya desbordadas en su capacidad de almacenamiento.
Las familias reconocen por señas y prendas
Ante la ausencia de un listado oficial unificado, los familiares se ven obligados a ingresar directamente a las instalaciones para realizar el reconocimiento visual de los fallecidos a través de señas particulares, prendas o características físicas, en muchos casos por el avanzado estado de descomposición.
“Nosotros vinimos a reconocer dos cadáveres y uno de ellos lo reconocimos gracias a unas uñas acrílicas y por una pulsera porque ella era santera, pero era difícil de reconocer”, dijo la fuente.
El Seguro entrega certificados sin número de muertos
Una vez que los familiares logran identificar el cuerpo, el personal médico procede a emitir el acta de defunción para que las funerarias puedan retirar los restos en bolsas blancas, con destino al crematorio o al entierro en urnas.
En las afueras del lugar se denuncian graves irregularidades y descoordinación en los protocolos institucionales. “El Seguro (hospital) está entregando el certificado de defunción sin número de muertos, y entonces… es una locura”, relató el testigo, quien explicó que las familias pasan largas horas intentando identificar a los suyos por señas particulares.
