Las cinco abuelas víctimas del asalto en su casa del sector El Prado son hermanas. Fueron sometidas a dos horas de terror por parte de cinco robaquintas. Una de ellas narró lo sucedido la madrugada del miércoles.
El reloj apuntaba las 4:00 de la madrugada y a esa hora el perro comenzó a ladrar. Cada vez era más fuerte y una de las abuelas se despertó. Al levantarse vio a un hampón meterse a la casa.
La hora es pesada y en el sector El Prado, cerca de la gasolinera de Los Aceitunos, al oeste de Maracaibo, vecinos también dormían. Ea calle 70B reinaba la soledad y en ese momento sobre Maracaibo caía un aguacero.
“Todas estábamos durmiendo a esa hora cuando el perro de la casa empezó a ladrar de forma muy extraña. Me levanté de la cama a ver qué pasaba y de repente vi que uno de los ladrones se estaba metiendo por la ventana del baño. Me asusté mucho y traté de cerrar la puerta del baño, pero no pude hacer nada. Ya estaba adentro”.
Los delincuentes, con una cizalla, lograron romper una ventana de hierro.
“El primero, una vez que pudo entrar, les abrió la puerta principal a los otros tres para que ingresaran. Otro se quedó afuera cantando la zona”.
Según la víctima, los ‘robacasas’ llegaron en un camión blanco, donde tenían pensado llevarse todo lo que pudieran robar de la vivienda.
“Nos encerraron en uno de los cuartos de la casa, donde nos tuvieron de rehenes. Estabamos muy asustadas. Rezamos mucho para que no nos hicieran daño, hasta que uno de ellos nos dijo que si cooperábamos, no nos iban a hacer nada. Nos pidieron dólares y prendas de oro, cosa que no teníamos”.
Una de las abuelas, presa de pánico, grito. Gritó tan fuerte que un vecino escuchó y se puso alerta. “Nos dijeron que llamaron a los cuerpos policiales pero que las señales no funcionaban bien en ese momento”, señaló la sexagenaria.
Dos horas estuvieron en la quinta. Revisaban qué llevarse. En el frente de la casa ya tenían tres aires acondicionados, dos computadoras portátiles y y dos televisores de plasma. Además, le habían quitado a las mujeres sus teléfonos celulares, todos de alta generación.
El megarrobo no pudo cometerse. A las 6:00 de la mañana, funcionarios del Cuerpo de Policía Bolivariana del estado Zulia (Cpbez) llegaron a la calle y se estacionaron cerca de la vivieda.
“Las policía les dijo que salieran uno por uno de la casa, pero el que estaba cuidando afuera se enfrentó con ellos, los otros cuatro se subieron al techo y huyeron por el patio de la casa”, señaló la sexagenaria.
El ‘robacasas’ que enfrentó a los funcionarios resultó abatido. Los Cicpc están investigando para identificarlo plenamente.
La víctima, más aliviada de la situación, narró ayer: “Después de la balacera, la policía entró y nos rescató. Gracias a Dios no nos pasó nada porque supimos actuar bien”.