Sucesos

La total soledad de la niña Aleana

Solo. En la casa de un tía de su madre biológica, sin deudos. Nadie lloraba. Allí estaba el cuerpo de Aleana  de La Cruz Martínez Villasmil de apenas 4 años. La mató su hermano de 12 años, a golpes, el pasado martes. Sus parientes no tenían dinero para los ritos funerarios. 

El tardío y desolado velorio se hizo en la humilde vivienda del barrio La Resistencia, cerca  de  El Mamón; al noroeste de Maracaibo.  Dentro de su urnita blanca  reposaba sobre una mesa blanca plástica. Había moscas y un olor desagradable. Gente, no. 

Apenas se contaban seis adultos y 10 niños. “Llevaba cinco días así porque su familia no hallaba el dinero para darle cristiana sepultura”, comentaron allegados.

Este sábado al mediodía  hubo una luz al final del túnel. “Se consiguió una parcela en el cementerio de Santa Cruz de Mara”,  dijo su prima Mayerling López. Allí fue sepultada a las 2:00 de  la tarde.

Su autopsia reveló que un contundente golpe en la cabeza asestado con un palo fue la causa de la muerte.

La mamá de Aleana, Carmen Villalobos está presa en el Cicpc y su padre lleva dos años  pagando condena en una cárcel de Margarita. Los allegados no saben  por qué delito está procesado. 

“Pasó mucho trabajo, muchas necesidades y maltratos. Vivió muchas carencias. Ahora descansa en paz”, dijo uno de los asistentes quien no quiso identificarse.

“El cuerpo  estaba repleto de hematomas, se le veía uno grande en su pequeña carita. También tenía marcas de quemadura en la espalda”, dijo la prima.

Trascendió que su hermanastro —el niño de 12 años que la mató— se encuentra en su casa en el barrio Virgen del Carmen. Allí dio muerte a Aleana y donde vivía con su madre Rhona Báez, quien también está presa. 

“Ese muchacho tiene problemas mentales, Aleana apenas llevaba viviendo una semana en la casa de Rhona y según dicen los vecinos, ese muchacho la golpeaba mucho porque la niña lloraba por hambre”, enfatizó Mayerling.

“No tuvo compasión, no me explico cómo ese niño puede tener tanta maldad en el corazón. No hay razones para explicar lo que hizo”, dijo un primo de Aleana.

En la casa parecía no haber pasado nada. Nadie lloraba, los niños jugaban a empujarse  y corrían descalzos sobre la arena caliente. Los adultos conversaban entre ellos. Aleana será recordada como “una niña sumamente callada, le gustaba la música y era muy bien portada”, recordó Mayerling.

De Carmen dijeron que “tiene problemas con la bebida. No maltrataba a Aleana, pero como no tenía la manera de mantener a su hija la regaló”. La mujer tiene otros seis hijos; tres están con su papá y de los otros tres no saben el paradero.

Aleana ahora es un ángel en el cielo. 

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