Sucesos

Familiares despidieron al chofer asesinado en La Curva

Por la avenida 101 del barrio Carmelo Urdaneta no transitaron carros, este jueves 10 de noviembre en la mañana. Más de 30 conductores de carritos por puestos de la línea La Curva-Carmelo Urdaneta-Barrio Obrero trancaron las entradas a la referida avenida, donde velaron el cuerpo de Oclides Villalobos, de 58 años, compañero de los choferes.

A las  5:30 de la mañana del miércoles, Oclides llegó a la Curva de Molina y embarcó a cinco pasajeros.

En el trayecto dejó a tres de ellos, y en el vehículo seguían otros dos, uno en el asiento delantero, otro en el trasero.

Al llegar a barrio Obrero, uno de los tripulantes sacó un arma de fuego.

Le exigieron a Oclides entregar su Malibú 88, marrón, y el chofer se rehusó. Los criminales le dispararon en la frente y huyeron del lugar, dejando dentro del carro a la víctima,  sin vida. Tampoco robaron sus pertenencias.

Poco a poco, este jueves, llegaba la gente a la casa materna de Oclides, o como lo llamaban sus amigos, “Gocho”. En Carmelo Urdaneta todos lo conocían. Allí se crío, estudió, se enamoró por primera vez y dejó 10 hijos y ocho nietos.

“Mi hermano era una persona muy noble. Todos lo querían por su calidad humana, su humildad y sobre todo, por ser un hombre trabajador, cabeza de familia”, declaró Alberto Villalobos.

Los gritos de las mujeres retumbaban en la avenida 101 de “Carmelo”. Su madre, sus tías, sus hermanas, sus primas y amigas, lloraban y pronunciaban el nombre de Oclides, mientras las lágrimas no cesaban.

Con ‘griffin’, los choferes, compañeros de Oclides en la ruta que cubría, rayaron los vidrios de sus carros con mensajes de condolencias: “Adiós, tío’; ‘Vuela alto, amigo Oclides’; ‘Descansa en paz, amigo”.

El hermano de Oclides hizo un llamado a las autoridades policiales: “Es hora de poner mano dura contra los delincuentes, que están asesinando a los padres de familia”.

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