La mamá de Franchesca solo lloraba y susurraba perdón… se lamentaba. Sentada en un muro de cemento entre el monte que abunda en el cementerio Corazón de Jesús, miraba fijamente cómo enterraban el ataúd con el cuerpo de su hija, asesinada
La mamá de Franchesca solo lloraba y susurraba perdón… se lamentaba. Sentada en un muro de cemento entre el monte que abunda en el cementerio Corazón de Jesús, miraba fijamente cómo enterraban el ataúd con el cuerpo de su hija, asesinada y violada por cuatro adolescentes, la madrugada del jueves.
Con cada pala de arena que sepultaba el féretro, Angie Rodríguez derramaba lágrimas. Una pariente la abrazaba y le sostenía la mano.
“Ay mi Franchesca, perdóname hija. Te debí cuidar más y proteger de todos los vicios que hay en el mundo. Te me escapaste de las manos y ahora sufro tu pérdida”, decía la progenitora. Ayer sepultaron a Franchesca. La familia no pudo realizar el sepelio el viernes por falta de dinero.
A las 11:00 de la mañana, una caravana de 13 motorizados entró al cementerio. Iban tocando corneta y haciendo “caballito”, también resonaban los tubos de escape de las motocicletas.
Atrás seguía la carroza fúnebre con la familia de la joven, de 13 años, y finalmente un bus de la ruta El Callao, lleno de vecinos del barrio José Gregorio Hernández y amigos.
El padre bajó el ataúd y lo cargó junto con varios tíos de Franchesca hasta la fosa en la sección 1 de la entrada siete del “Corazón de Jesús”.
Muchos adolescentes y jóvenes acudieron al sepelio. Algunos colocaron champeta y reggaetón que se dejaba escuchar desde los teléfonos celulares para despedirla. Otros bebían licor a escondidas, mientras tomaban fotos.
La familia poco contó sobre la infancia de la muchacha. Se limitaron a decir “inventan mucho en el barrio”. Algunos vecinos que conocían de cerca a la jovencita sí se atrevieron a hablar sobre “el triste final de Franchesca”.
“Ella consumía droga desde los 10 años. No estudiaba, apenas cursó el cuarto grado de primaria. Aunque vivió siempre con su mamá, no recibía suficiente atención”, contó una amiga de la familia.
Franchesca fue asesinada por cuatro adolescentes en la casa de uno de ellos que funcionaba como “centro de consumo de droga”. A la joven le dieron una sobredosis de marihuana y cocaína para violarla. Un fuerte golpe que recibió en la cabeza la llevó a la muerte.
La madre de uno de los jóvenes, Yuraima del Carmen Hernández Hernández, de 34 años, ayudó a arrastrar el cadáver hasta la calle, donde lo dejaron para que alguien lo viera.
Los cuatro muchachos y la mujer fueron detenidos por el Cicpc-Zulia.
“Franchesca tuvo una infancia y una muerte acelerada”, dijeron.