Como sardinas en lata, desde el Centro de Arrestos y Detenciones Preventivas de El Marite, al oeste de la ciudad, son trasladados los procesados a la sede del Circuito Judicial Penal, en la avenida Las Delicias. El pasado martes, 34 llegaron en la misma perrera, una jaula de 3 metros por 2,5 metros, aproximadamente.
Otros traslados están en la absoluta informalidad. En carros particulares y en los cajones de camionetas pickup que sirven como patrullas, llegan los internos al ‘Judicial’.
Luego del intento de fuga —la semana pasada— de una patrulla de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), que dejó un procesado fallecido, un jardinero (de Ciudad Chinita) herido y un reo recapturado, se reforzaron las medidas de seguridad. “Antes los bajaban en el estacionamiento, ahora llevan la perrera hasta el sótano”, dice la madre de uno de los internos.
A los procesados se les lleva a las audiencias en tribunales de distintas formas. La más conocida por los marabinos es en en un autobús, de igual modelo que algunos de la ruta a Carrasquero o Cabimas, salvo por sus emblemas.
Cuando está operativo, recorre la ruta por la avenida La Limpia llevando a los detenidos. “La protección es de 4 agentes, armados con pistola, más la escolta de dos motos”, revela un efectivo del Cuerpo de Policía Bolivariana del Estado Zulia (Cpbez), a las afueras del circuito penal. “El autobús está dañado hace más de seis meses”, agrega.
En la perrera han logrado acomodar “hasta 36 internos. Se hace un solo viaje diario para que sean presentados ante el juez que lleva su causa”, afirma.
Un día cualquiera pueden llegar “hasta 50 trasladados a tribunales”, asegura un vigilante del edificio, uniformado con emblemas de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura (DEM).
También llega a diario otra perrera, del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). Las cuatro mujeres trasladadas el pasado martes, debieron esperar una media hora después que llegaron, para poder bajarse. “Eso debe ser un horno ahí dentro”, dice la madre de una de las internas que espera, encerrada en la bóveda móvil, bajo el sol de las 11:00 am.
Los traslados pueden incurrir en ciertas irregularidades, como que un efectivo policial abra la puerta de una patrulla para que un reo lance dinero a su madre que espera en la acera.
“A veces no contamos con los vehículos suficientes y cuando el tribunal que lleva el caso ordena que se presente el detenido, tenemos la obligación de traerlo”, explica un funcionario de la Policía Nacional Bolivariana.
“Yo creo que deberían procurar arreglar el autobús”, dice Antonia González, madre de un procesado de El Marite. “Se acabó eso de que te cobraban por traer al procesado. Pero hay muchas fallas. Lo bueno es que el traslado es rapidíto”, dice.
Las policías municipales cuentan con las patrullas para los traslados. “Ellos custodian menores cantidades de detenidos, por eso tienen mayores facilidades para traerlos”, revela un alguacil que se identifica como Romero, a secas. Es el método que usa la Policía de San Francisco, Polimaracaibo y del resto de los municipios cercanos.
La Defensoría del Pueblo en el Zulia recibe un promedio de 10 denuncias semanales por el tema del hacinamiento y del retraso en los traslados. Las cifras las ofrece quien dirige la instancia, José Vicente Faría, quien califica el exceso de reos en las perreras de “injustificable”.
“Para que se pueda hacer algo hace falta el concurso de todos los factores que tienen que ver con el sistema de justicia. Todos los componentes”, aseguró, explicando que el tema está en investigación. Un asunto que ha puesto en jaque la seguridad ciudadana.