La abuela paterna de Yusbely y Manuel le imploró a la mujer que no se los llevara. La mudanza la realizarían en las próximas semanas.
La escabrosa relación que la madre de sus dos hijos biológicos mantenía con su pareja sentimental, “El Monstruo de Santa Rosa”, le arrebató la razón de su existencia.
Fue a las 4:00 de la tarde del pasado martes 25 de agosto, cuando José Manuel Hernández tuvo su último encuentro con sus dos hijos, Yusbelys Margarita (7), y Manuel José (6), para darles la bendición.
Hernández jamás imaginó que la alegría de sus pequeños se apagaría abruptamente aquella mañana del pasado lunes 7 de septiembre.
“Hace dos meses Greilys le dijo a mi mamá que se iba a mudar con ese hombre (Espinoza) y los niños a Valera, donde vive su familia. Mi madre le dijo que no la alejara de sus nietos, pero a ella no le importó. Estaban dispuestos a irse”.
Con este relato, Hernández rompió el silencio sepulcral que hoy prevalece en la sala de su humilde vivienda, ubicada en la Calle Progreso, de Puntica de Piedra, y que muchas veces fue testigo de risas, juegos y travesuras de los niños.
“Desde hacía 5 años, cuando Greilys y yo nos separarmos, siempre estuve pendiente de mis hijos. Los veía cada vez que ella los traía a mi casa, o cuando mi madre iba hasta Santa Rosa a buscarlos, pero nunca me alejé de ellos. Lo poco que ganaba trabajando como pescador era para sus alimentos”.
Agregó: “Desde que ella se metió a vivir con él yo no pude ver a mis hijos con tanta frecuencia. Yo a él (Espinoza) ni lo conocía. Mi mamá le preguntaba a Yusbelys cómo se portaba con ella y Manuel, pero le decía que a veces los bañaba, los vestía y hasta les daba la comida”, sostuvo el hombre.
El hogar del progenitor fue tocado por la desgracia por segunda vez luego que, hace dos años, la que sería la menor de sus tres hijos a quien procreó con otra mujer, falleció de forma natural escasas horas después del parto.
“Esto es un dolor muy grande. A diario le pido fuerzas a Dios para seguir viviendo. Ese hombre me arrancó el alma”, expresó con dolor Hernández, quien nunca conoció al hombre que le arrebató a sus dos angelitos.
Los menores fueron violados y asesinados junto a su madre Greilys y el pequeño Miguel Efraín, de 9 años, quien sufría una discapacidad, por “El Monstruo” Manuel Alejandro Espinoza Roa, de 27 años.
El espeluznante crimen ocurrió en el Callejón Ayacucho, en Santa Rosa de Agua, donde Greilys convivía con Espinoza desde hacía apenas un año. Los cuerpos de seguridad continúan con la búsqueda del “Monstruo”, mientras Santa Rosa llora el más horrendo crimen del que ha sido testigo en los últimos años.