Elisa Guerrero juntó a sus seguidores hasta el día de su muerte. La avenida José Antonio Páez de Tinaquillo, donde está ubicada la funeraria en la que fue velada, estuvo abarrotada desde la tarde del lunes. Pero esta vez, las casi dos mil personas que asistieron no fueron a deleitarse con su música, según informó desde el lugar la periodista Karinna Pérez.
El último escenario en el que familiares, amigos y fanáticos vieron a “La Veguera”, en cuerpo presente, estuvo lleno de lágrimas porque no escucharon sus canciones. La voz de Guerrero fue apagada, la madrugada del lunes, por robacasas que entraron a su residencia, en la urbanización Villas de Santa María, en Cojedes, pueblo que la recibió hace siete años.
La noche del lunes, grupos de personas, controladas por funcionarios policiales, lograban entrar hasta donde estaba el ataúd para darle el adiós a la exponente del folclor nacional.
Muchos de sus compañeros se hicieron presentes. Al velorio asistieron Jorge Guerrero, quien fuera primo de la cantante; Antonio Linares, conocido como “El Carraíto de Barinas”; Reyna Lucero, Juan Carlos Rincón, Sharimar Osuma, Henry Lamas, Liliana García “La Sirena de la Canta Criolla”, entre otros cantantes.
