Han pasado 19 años desde que Heberto Hernández, de 67 años, murió tras una golpiza propinada por varios encapuchados dentro de su finca El Porfin, en la carretera a San Silvestre, en el estado Barinas.
El productor agropecuario y coleador, conocido en el llano venezolano como «El Ventarrón torureño», había regresado a su propiedad luego de una jornada de trabajo y cargaba 500 mil bolívares, producto de la venta de un ganado. Al entrar a la vivienda, fue sometido por los asaltantes, que lo despojaron del dinero, de prendas y objetos de valor, y luego huyeron en su camioneta.
Un ataque planificado en la finca
De acuerdo con la reconstrucción del hecho, los agresores llegaron a la finca a las 6:30 de la tarde del 31 de agosto de 2007 en un taxi. En el lugar también estaban una mujer y varios hombres encapuchados; el encargado del fundo permanecía amordazado y con las manos atadas en una habitación desde horas antes.
Los delincuentes esperaron al coleador, revisaron la casa en busca de dinero, se llevaron dos computadoras, dos televisores y otros bienes, y aguardaron su llegada. Cuando Hernández entró, lo amenazaron con armas blancas, lo golpearon en distintas partes del cuerpo y le quitaron las llaves de la camioneta.




