Claves

  • —A cuatro meses del doble terremoto, la emergencia en Venezuela sigue en una fase “mucho más larga y menos visible”, según Jesús ‘Txuo’ Rodríguez Villarroel.
  • —El desastre dejó 6.509 fallecidos, 29.000 personas desaparecidas, más de 200.000 heridos y al menos 20.000 ciudadanos sin casa.
  • —Cerca de 400 escuelas resultaron afectadas y unos 200.000 niños, niñas y adolescentes quedaron fuera del sistema escolar.

Cuatro meses después del doble terremoto que sacudió Venezuela y dejó 6.509 muertos, la emergencia sigue golpeando con fuerza en las escuelas, las viviendas y la atención emocional de miles de familias, advirtió el sacerdote jesuita Jesús ‘Txuo’ Rodríguez Villarroel.

El director de la Fundación Unidos en la Misión sostuvo que la crisis entró en una etapa “mucho más larga y menos visible”, marcada por daños que ya no siempre aparecen en los recuentos iniciales: viviendas que no se han recuperado, centros educativos cerrados y personas que aún cargan heridas físicas y emocionales.

La educación quedó entre los daños más graves

El religioso afirmó que el desastre impactó a cerca de 400 escuelas, lo que dejó a alrededor de 200.000 estudiantes fuera de clases. También alertó de que, si los centros no se recuperan con urgencia, muchos de esos menores podrían no volver a sus aulas.

Terremotos en Venezuela dejan 200.000 niños fuera de clases

Rodríguez Villarroel añadió que la emergencia agrava una brecha previa: antes de los terremotos, 1,2 millones de menores ya no estaban escolarizados en el país.

Entre las respuestas en marcha, destacó el trabajo de la red educativa Fe y Alegría junto con la oenegé española Manos Unidas, que están impulsando “educación en emergencia” en 24 escuelas y combinan enseñanza con atención psicosocial para las familias.

Solidaridad, rescate y heridas abiertas

El sacerdote dijo que la tragedia también mostró una fuerte capacidad de ayuda entre vecinos y voluntarios. Relató que muchas personas dejaron lo que hacían para sumarse al rescate de sobrevivientes y remover escombros “piedra a piedra”.

Según su testimonio, en la zona cero de La Guaira la comunidad se organizó para alimentar a rescatistas y afectados, hasta el punto de que no faltaron agua ni comida para quienes trabajaban en el área.

Además del reclamo por la recuperación de las escuelas, Rodríguez Villarroel planteó como prioridades la reactivación de los medios de vida de las familias y el acompañamiento psicológico frente al duelo. También pidió a la comunidad internacional canalizar la ayuda a través de las organizaciones que ya operan en el terreno.

El sacerdote lamentó, por último, que el interés de los medios y los algoritmos se diluya cuando una tragedia deja de ser novedad, y recordó que en momentos así “todos necesitamos un gesto y una palabra oportuna”.