El fuerte olor nauseabundo que salía de la casa de Julián Jaramillo Casilla levantó suspicacia en sus vecinos. El hombre, de 63 años, estaba desaparecido desde el sábado 15 de julio. El lunes lo hallaron muerto.
En avanzado estado de descomposición y dentro de un pozo séptico estaba el cadáver de Jaramillo, quien vendía yuca, casa a casa, en el barrio Milagro Sur, donde vivía solo desde hace un mes cuando se separó de su pareja.
Al parecer, una discusión con su hijo de 17 años detonó el homicidio. “Ellos el sábado estaban peleando porque el chamo, supuestamente, había hurtado la unidad de la nevera. Ese día, Julián le dijo: ‘Me decepcionaste’, y después vimos cuando el hijo salió de la casa”, contó una vecina de la calle 202, donde ocurrió el horrendo crimen.
El domingo, los habitantes del sector se extrañaron cuando no vieron a Julián y a su hijo vendiendo en la carretilla, pero a las 2:00 pm las alarmas de que algo malo ocurría se encendieron. Su hija, de 14 años, llegó a la vivienda y la encontró cerrada. “Al entrar encontró unos cds regados, el cuarto desordenado y algunas sillas tumbadas. Comenzó a buscar a Julián, pero no lo encontró”.
