Según el informe anual presentado este jueves por el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), se registró un total de 1.956 asesinatos este año, lo que representa un 15,9 % menos que en 2022, cuando se contabilizaron 2.328 casos. Esta disminución ha llevado la tasa de homicidio a ubicarse en 7,5 por cada 100.000 habitantes, lo que significa un avance significativo en comparación con años anteriores.
Además de los asesinatos, se reportaron otros decesos que elevan el total de «muertes violentas» a 6.973, incluyendo los casos de 953 personas que perdieron la vida por «intervención policial» y otros 4.064 fallecimientos que están bajo «averiguación». Es importante mencionar que estos últimos casos agrupan a personas que fueron abatidas por cuerpos de seguridad o que sufrieron accidentes de tránsito, entre otras causas, cuyos casos no han sido completamente esclarecidos.
La tasa global de muertes violentas se sitúa en 26,8 por cada 100.000 habitantes, mostrando una baja de casi nueve puntos en comparación con el año anterior. Las regiones con mayores índices de homicidios incluyen Delta Amacuro, Caracas y Sucre, con tasas de 16,1, 13,4 y 12,6 respectivamente por cada 100.000 habitantes.
Es preocupante destacar que dos cuartas partes de las muertes violentas registradas se mantienen como «de causa indeterminada» y que «las dos terceras partes de las víctimas de homicidios tenían entre 15 y 44 años». Estos datos resaltan la vulnerabilidad de ciertos grupos de la población ante la violencia.
