Al comerciante Carlos Rivadeneira, de 43 años, dos delincuentes intentaron robarle su carro y, en su accionar, le despojaron de algo más valioso: su vida.
Solo tenía dos días en el país, antes había optado por alejarse de tanta inseguridad. Una diligencia personal lo trajo de regreso a Cabimas, la ciudad donde el resto de su familia pernece.
“A él lo estaban persiguiendo dos tipos en una camioneta. El llegó y se estacionó en una casa, entró, intentando refugiarse, pero los hombres también entraron. Querían llevarse su carro, un Mazda 3”, contó una fuente policial.
Ayer, a las 6:00 am, Rivadeneira con el nerviosismo propio de saberse perseguido, observó que en una casa, presuntamente cercana a su residencia, había dos personas recogiendo agua. Quizás eso lo guío a estacionarse en el frente de la vivienda y a buscar refugio.
