Caraballeda, en La Guaira, quedó convertida en uno de los puntos más golpeados por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país con 39 segundos de diferencia.
Claves
- —Caraballeda pasó de zona turística próspera a epicentro de la emergencia.
- —Los terremotos tuvieron magnitudes de 7,2 y 7,5 y ocurrieron en un lapso de 39 segundos.
- —Hasta la mañana de este domingo, el saldo oficial era de al menos 1.430 muertos y miles de damnificados.
- —La ONU estima alrededor de 50.000 desaparecidos.
En urbanizaciones como Caribe y Tanaguarena todavía hay tramos donde no ha comenzado la remoción de escombros. Edificios enteros quedaron reducidos a montañas de concreto y hierro retorcido.
El campo de golf funciona como hospital, helipuerto y refugio

El Caraballeda Golf & Yacht Club, que en los años 90 fue parte del paisaje de hoteles de lujo, restaurantes, condominios con piscinas, muelle de yates y campo de golf, hoy concentra buena parte de la respuesta humanitaria.
Sobre el césped donde antes había mantenimiento impecable ahora hay un hospital improvisado para los rescatados gravemente heridos, pilas de ropa donada y cajas con ayuda humanitaria. Otra franja del terreno, junto a una pequeña laguna, fue habilitada para aterrizaje de helicópteros con suministros y personal. También sirve de refugio para cientos de familias que lo perdieron todo.
«Salí con mis dos pequeñas y mis dos señoras mayores. Salirnos fue fácil. Pero gracias a Dios [salimos] con vida. El edificio no se puede habitar. Pero estamos vivos, que es lo importante y agradecidos con Dios»
Milagros González, residente de la urbanización Caribe
Las calles alrededor del Caraballeda Golf & Yacht Club están agrietadas, cubiertas de polvo y marcadas por el silencio, interrumpido solo por la maquinaria pesada y por quienes buscan entre los restos.
El calor húmedo de la zona, que roza los 30 grados centígrados a diario, vuelve más extenuante el trabajo de quienes no han parado desde el miércoles. A eso se suma un olor persistente que algunos habitantes describen como «olor a sangre», mezclado con polvo, concreto y materia orgánica.

La ayuda internacional no alcanza para remover todos los derrumbes
El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, aseguró que Caraballeda es uno de los lugares más afectados por los terremotos. La magnitud de la tragedia, sin embargo, va más allá de las cifras oficiales: miles de personas siguen atrapadas bajo los escombros en La Guaira y en otras zonas del país.
En los últimos días llegaron equipos de rescate de México, España, Catar, Estados Unidos y Reino Unido, pero un bombero que trabaja en la zona dijo que hay decenas de edificios donde no se ha removido ni una sola piedra. «No hay suficientes manos», señaló. «Y es muy, muy probable que todavía haya personas atrapadas».
Ante esa situación, vecinos y voluntarios de La Guaira y de otras partes del país se han movilizado para repartir alimentos y agua, organizar insumos y colaborar en las tareas de búsqueda con los recursos disponibles.
Jesús Andueza, chofer de bus de 64 años, dormía una siesta cuando comenzó el primer temblor. Contó que la casa resistió, pero que no quiere regresar por miedo y porque el impacto psicológico lo dejó nervioso. Esta noche, como muchas otras personas, dormirá en el campo de golf.
