Sucesos

Al abuelo asesinado en basurero le robaron sus pertenencias

Una herida  en el cuello acabó con la vida de Jorge Eliécer Cabarca. El cadáver del  hombre de 68 años quedó tendido  entre la basura que cubría parte de una calle de arena del barrio El Membrillo, parroquia Francisco Eugenio Bustamante.

 Este domingo, a las 5:00 de la mañana, el abuelo salió  a cortar la maleza de un terreno. Llevaba su carretilla llena de ramas cuando fue sorprendido por su asesino.

  A las 6:00 am el cuerpo fue descubierto por un vecino, quien salía de su vivienda para ir al trabajo. De inmediato corrió hacia la casa  donde estaba el hijastro de la víctima para notificar el brutal hallazgo. 

 Jorge quedó tendido boca arriba. Llevaba puestos sus guantes de trabajo.  Su rostro estaba desfigurado por los golpes que recibió. A su lado quedó el pico de botella con el que le produjeron la muerte, y a solo dos metros— en medio de la calle— estaba la carretilla volteada. Los habitantes señalaron que no escucharon gritos.       Tras conocer la muerte, su nuera corrió hasta el sitio del crimen. Estaba incrédula, no daba crédito a lo que veía. 

  “Él siempre fue un hombre honorable.  Se ganaba la vida  cortando  monte o recogiendo basura en el barrio”, manifestó la pareja del único hijo que Cabarca tenía en Venezuela. 

 Hace más de 25 años llegó   desde Colombia en busca de un mejor futuro. En el vecino país dejó  otro hijo, a quien ayudaba económicamente cuando podía. Residía solo en el barrio Villa Concepción, a pocas cuadras de donde lo asesinaron. 

En el lugar no encontraron los implementos que usaba para trabajar ni su  teléfono, por lo que se presume que lo asesinaron para robarlo; sin embargo, esta hipótesis solo una de las que manejan los detectives del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas  (Cicpc). 

Al lugar del homicidio llegaron efectivos del Cuerpo de  Policía Bolivariana del estado Zulia (Cpbez) para resguardar la escena. 

Cerca de las 9:00 de la mañana llegaron los oficiales de la policía científica para recolectar las evidencias y tomar las declaraciones de  los vecinos. 

Mientras los detectives realizan su labor, decenas de curiosos se acercaron para ver el cadáver. 

 En medio de la multitud, llegó una de las nietas. Lloraba desconsoladamente: “Él me llamó, ayer en la tarde, y quedamos en vernos hoy para compartir un rato”, repetía la joven, de unos 23 años.    El cuerpo fue llevado hasta la morgue de la Universidad del Zulia para realizarle la necropsia de rigor. 

El Cicpc inició la investigación para determinar cuántas personas actuaron en el crimen, quiénes son y determinar las causas que llevaron a asesinar al abuelo, que pese a sus 68 años salía a trabajar a diario.  

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