Foto: Leonel Sandrea
El retén El Marite está sobrepoblado. “Tenemos 1.700 reos y la capacidad es para 700”, reveló el secretario de Seguridad, Biaggio Parisi. Una situación que prevén “aliviar” trasladando a otros centros a “100 internos que ya recibieron condena y que por estar penados, no deben estar en el retén”, explicó Parisi.
No se conoce cuál será el destino de los reos. Pero se espera, en esta semana, la visita de la ministra de Servicios Penitenciarios, Iris Valera, en el retén.
La mudanza de los presos es una de las medidas que tomaron las autoridades regionales ante el “brote” de tuberculosis que mantiene confinados “a 11 reos en ‘El Caracol’ —un área restringida de El Marite—”, y que ha obligado a practicar exámenes a “14 reos más, con sospecha de tuberculosis”, precisó la secretaria de Salud, Tania Mesa.
El Defensor del Pueblo y los secretarios de Salud y Seguridad ofrecieron rueda de prensa este miércoles.
Además, las pruebas se ampliarán. “Todos, tantos los internos como el personal se someterán a exámenes”, indicó Mesa.
Mesa negó que se haya producido muertes por esta enfermedad en el retén en los últimos días. “La tasa de mortalidad mundial por tuberculosis es del 1,4%”, ilustró.
El Marite está “bajo vigilancia epidemiológica, es lo que corresponde. Siempre hemos tenido pacientes con tuberculosis en el retén. Tiene mucho que ver con hábitos y calidad de vida”, dijo.
“No quiero revelar cifras por un tema de pudor, de secreto del paciente. Tenemos VIH positivos y se ha conversado con ellos, además de distribuirles su tratamiento sin faltas”, dijo.
El tratamiento para los tuberculosos está garantizado. “Es un tratamiento muy largo, con tres drogas: Isoniacida, Rifampicina, Etambutol, y se hace bajo supervisión del personal de salud, porque es oral. Hay reos que se niegan a tragárselo porque produce efectos secundarios a nivel gástrico. Lo primero para que un paciente se cure es su voluntad”, detalló.
El ambiente en el retén de El Marite, ayer, era de expectativa. Familiares de los reos enfermos esperaban para entrar al penal, pero se suspendió la visita. Se conoció que se haría, en la tarde, “el traslado de 100 internos”, pero la transferencia no ocurrió.
“Tienen una semana que no se bañan”, dijo la esposa de uno de los enfermos de “El Caracol”.
“No les han dado comida”, agregó.
“Esperamos que reine la tranquilidad. No hay motivos para la alarma. Entendemos la incertidumbre de familiares y de la comunidad, pero siempre hemos tenido contagiados con tuberculosis en el retén. Estamos en los números máximos”, explicó Mesa, tabla en mano.