Del amor al odio media solo un paso, dice el viejo adagio popular. Maritza Rafaela Urdaneta Vielma (50) ordenó la muerte de su exconcubino, Eduardo Emiro Clavel, un trabajador petrolero.
Ocurrió en Tía Juana, en la COL. Eduardo, a las 2:00 pm del último día de 2017 avisó, por teléfono: “Estoy arreglando un caucho”. El 1 de enero encontraron el carro en Cabimas. Estaba parcialmente desvalijado.
El 3 de enero, denunciaron formalmente la desaparición. De la casa de Eduardo, en Tía Juana, se perdieron varias cosas. “Hubo signos de que alguien había entrado a robar”, indicaron fuentes del Cicpc.
Las pesquisas apuntaron a Maritza, con quien Eduardo había tenido una relación, descrita por los parientes de Clavel como “peligrosa, tormentosa para todos”. Se habían separado. La buscaron para interrogarla.
