Carolina Palmar (nombre ficticio) está desesperada. Aún no pasa el impacto emocional que sufrió cuando sintió una pistola nueve milímetros sobre su cuello. La voz gruesa pero rápida de un delincuente que le pedía las llaves de su carro Aveo sigue sonando en su cabeza. Fueron segundos, aterradores para la mujer, esa noche de junio. Sin pasar el trago amargo del robo, Carolina se enfrentó también a la extorsión policial o “matraca”. Un policía de un cuerpo de seguridad del estado que patrulla por el sector 18 de Octubre, de Maracaibo, se acerca, sin mayor explicación, le pide 20 mil bolívares en efectivo para “recuperarle” el carro. El uniformado sabe negociar y mueve las “teclas perfectas” para que la víctima acceda. “Si le pagas a un choro para que te lo busque seguro será más dinero. Y si pretendes cobrarle al seguro, pasará mucho tiempo para que te lo paguen. Además, no hay carros y las pólizas son muy bajas”.
La mujer piensa todos “los argumentos del policía”, pero antes de cerrar “el contrato”, le pregunta cuál es el tiempo que tarda en recuperárselo. “Dame una hora y ya estás rodando ”, le dice.
Sobre estos hechos de corrupción, el defensor del Pueblo, Tarek William Saab, fue enfático al decir que “la matraca policial es peor que el hampa común”. El pasado 1 de julio, se instaló la Comisión Nacional para la Sanción y Prevención de la Tortura.
“La matraca policial la hemos denunciado (…) es la extorsión de un funcionario policial que revestido de autoridad, teniendo una plataforma como patrullas policiales, armamento, chapa y uniforme, practica un delito, incluso el que delinque con un uniforme yo diría que es peor que aquel que lo hace a través del hampa organizada, porque está utilizando una plataforma del Estado para ello”, aseguró.
Al igual que Carolina, el comerciante José Kovach también pagó a otro efectivo por la recuperación de su camioneta Chevrolet. Esta vez fueron 35 mil bolívares en efectivo y cuando le entregaron su carro no tenía el reproductor ni la batería. El mismo policía llevó en su patrulla al comerciante hasta el sector Pueblo Nuevo, de Maracaibo, donde estaba siendo ‘enfriado’ el automotor.
El viceministro del Sistema Integrado de Policía (Visipol), Giuseppe Cacioppo, asegura que ese organismo tiene abiertas 719 averiguaciones por hechos de corrupción a funcionarios de los distintos cuerpos policiales del país.
Además, informó que hay 95 efectivos que fueron pasados a la orden del Ministerio Público por diversos delitos.
El abogado criminólogo Luiz Izquiel expone que, en algunos casos, la víctima apoya los hechos de corrupción. “El ciudadano se convierte en cómplice del policía cuando participa en el acto de corrupción y convalida el acto indebido. También se hace responsable cuando no denuncia estos hechos”, explica.
“Para que exista la denominada matraca debe haber un funcionario que desvíe sus conductas y esto es consecuencia de la ineficaz reforma policial (…) ha habido intentos de verdaderas depuraciones en los cuerpos de seguridad pero no continúan o no tienen buenos resultados, los ejemplos son: La Comisión Nacional para la Reforma Policial (Conarepol), la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, PNB y la Comisión Presidencial para Transformación del Sistema Policial”, asegura.
Según el punto de vista de Izquiel, hay ciudadanos que incentivan el “matraqueo” con el fin de evitar una sanción legítima o agilizar trámites o procedimientos. De esta forma, en el círculo vicioso de la corrupción la posible víctima termina constituyéndose en un victimario. Las víctimas del “matraqueo” pueden denunciar en las oficinas de actuaciones policiales de los distintos cuerpos de seguridad o en la Fiscalía.
Franklin Rondón chocó contra una patrulla policial en la Circunvalación 1. Cuando los efectivos llegaron a levantar el accidente se percataron, por las pruebas del alcoholímetro, que el conductor había ingerido licor. El resultado: el carro sería detenido y llevado hasta un estacionamiento judicial y el caso puesto a la orden del Ministerio Público. Aparte de eso, iba a pagar una multa de diez unidades tributarias. El policía le sacó cuentas: “Pagarás alrededor de 60 mil bolívares entre todos los tramites más los 30 días que se tardaría todo el proceso (…) dame 30 mil bolos y no te paso a la Fiscalía”, le dijo.
Al final, el chofer accedió a pagarle 30 mil bolívares al oficial a cambio de que no le colocara en el expediente del accidente que había conducido bajo los efectos del alcohol. Tampoco le levantó multa ni le remolcó el carro.
El director de Polimaracaibo, Rubén Ramírez Cáceres, informó que en el organismo están siendo investigados 13 funcionarios por “matraca”. Explicó que de comprobarse la culpabilidad en estos hechos de corrupción, los efectivos podrían ser destituidos o recibir una sanción penal.
PANORAMA intentó contactar al director del Cpbez y Polisur para conocer la cantidad de funcionarios de ese organismo implicados en hechos de corrupción, pero no fue logrado el contacto.
“El matraqueo existirá siempre cuando haya un policía corrupto y un ciudadano sin moral”, concluye el criminólogo.