Familia del exfutbolista pide a las autoridades que le den el mayor peso de la ley al culpable. Como un amigo e ídolo deportivo fue despedido este martes 6 de octubre el exfutbolista Rudd Gulith Roca Escobar.
El féretro con los restos del hombre, de 27 años, fue llevado en hombros de allegados por las calles que lo vieron crecer tanto en lo personal como en lo deportivo. Al paso del ataúd, ayer, a las 10:00 de la mañana, se paralizaron los barrios Sabana Grande y Sur América. Familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo le rindieron honores en las canchas de Sabana Grande, donde comenzó a jugar fútbol a los 6 años y en la “Rómulo Betancourt”, ubicada en la avenida 54 del barro Sur América.
‘Guli’, como lo llamaban cariñosamente, era una persona muy querida, admirada y respetada por todas las personas que lo conocieron, dijo su familia. Su padre Sael Roca contó que la última vez que lo vio fue hace 15 días.
El pasado sábado, cuando se trasladaba en su motocicleta, Rudd fue arrollado por un hombre que conducía en estado de ebriedad.