Lisbeth Carolina Rincón estaba desaparecida desde el sábado, junto con su pareja. Durante cuatro días la familia, llena de angustia, recorrió varios hospitales. El mayor deseo era hallarlos con vida, pero la fatalidad tocó, la mañana de ayer, la puerta de la casa paterna.
Una llamada telefónica anónima acabó con la tranquilidad de la familia Rincón, que reside en La Cañada. Le comunicaron al progenitor que su hija estaba muerta y le indicaron el lugar donde podía constatar lo que le decían: “Está semienterrada en la playa”.
Handenson Benito Rincón Soto fue hasta una playa del sector El Carmelo y encontró el cadáver de su hija. Sus ojos no daban crédito a la tragedia que lo sacudía.
“No pudo contenerse, lloró de impotencia y dolor”, manifestó un funcionario del Cpbez. No había respuestas para Rincón. Frente a él yacía Lisbeth Carolina, de 24 años. Tal como le dijeron estaba en un balneario del sector Las Casitas, en El Carmelo, frente a la licorería Karianne.