La tragedia sorprendió a la familia Parra, en Los Postes Negros, con el fallecimiento de Yasmeli, la madre que fue , la noche del jueves, cuando iba a buscar la medicina para su bebé de 8 meses que estaba muy enfermo.
En lugar de una hermosa Navidad, el dolor y el llanto priman en el seno de una humilde familia que dejó Yasmeli, tres hijos y un esposo trabajador.
“Ella era una excelente madre, dedicada a sus hijos, la que siempre se preocupaba, era mi morochita”, decía llorando su hermana Lucely Parra, evidentemente muy afectada con la tragedia, como todos los demás parientes.
Lucely miraba la foto de Yasmeli en el celular y la besaba; “eres mi morochita, así nos decían en el colegio, eras mi hermanita linda”, repetía. A otros familiares se les hacía un nudo en la garganta, era poco lo que podían decir, solo de pensar que una jovencita de 14 años, otro niño de 4 años y un bebé de 8 meses han quedado sin su mamá es algo muy difícil de superar.
El esposo de Yasmeli está en Panamá. A Alejandro Chirgüita lo esperaban este viernes para que el velorio y sepelio. “Es un hombre trabajador, viajó para Panamá por la misma razón que otros han ido, buscando el bienestar de su familia”, dijo un tío de Yasmeli.
Ese tío agregó que van a buscar al conductor del microbús que arrolló a Yasmeli, porque “él debió detenerse si ella se había caído y no avanzar como lo hizo”, reclamó con dolor.
Pero Lucely, la hermana de Yasmeli, dijo que nada de lo que se haga le devolverá a su hermana. “Mi hermana ya no está y lo que ahora tenemos es mucho dolor”, insistió.
Su cuñada, Alexandra Chirgüita, consternada por el suceso, también declaró. “Yasmeli era muy entregada a sus hijos y a su familia, habíamos planificado pasar la Navidad aquí en casa de la familia de su esposo y el Fin de Año lo pasaríamos con los parientes de ella”.
Aunque Yasmeli tenía 30 años, siempre estuvo en quehaceres para apoyar económicamente su hogar, trabajó como comerciante, fue vendedora en Las Playitas y había estudiado dos semestres de enfermería en un instituto privado, pero tuvo que abandonar la carrera precisamente para cuidar de sus hijos. La mayor es ya una señorita, se le ve muy elegante en una foto con su mamá en un momento muy especial para ellos, era una Navidad.
Yasmeli se congregaba en una iglesia evangélica muy cerca de donde vivía. Iba los domingos con sus hijos para las alabanzas y el compartir de la Palabra de Dios.
La noche del jueves, su intención era conseguir una medicina para su bebé de 8 meses, estaba preocupada porque eran ya tres días que tenía al pequeño con fiebre, diarrea y vómito, pero lamentablemente su preocupación terminó en desgracia.