A golpes. Así mató Dennis José Alvarado (30) a su abuela, María Esilda Alvarado (91), el lunes en el barrio 26 de Febrero, en San Francisco. “Le pidió a mi mamá la tarjeta de débito de la cuenta de la pensión”, dijo el hijo de María, y padre de Dennis, Luis Gregorio Alvarado.
Otros dos nietos de María Esilda encontraron el cuerpo en el cuarto de la señora, en el rancho donde vivía. El barrio está ubicado en los márgenes de la carretera que conduce a La Cañada. “Lo vi en la esquina pero qué me voy a imaginar yo que va a atacar a mi mamá”, contó Luis Gregorio. “Salí temprano a trabajar y la dejé en la casa”, narró.
En la humilde vivienda, ubicada en la avenida 2 con calle 212 de ese sector, solo vivían Luis Gregorio y María Esilda, su madre. “Le puso una almohada en la cabeza y la golpeó tan fuerte que quedó muerta en el suelo de la casa”, dijo un funcionario policial.
Cuando los niños informaron a los vecinos que estaba muerta María Esilda, todos fueron a la casa. Era demasiado tarde.
Dennis había huido, pero los habitantes del barrio le hicieron una ‘encerrona’. Lo fueron confinando hasta que lo atacaron a golpes y lo mataron, en la misma mañana.“La comunidad utilizó todo tipo de objetos contundentes para golpearlo”, agregó el funcionario.
Una comisión de detectives del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) de la subdelegación La Cañada, acudió al lugar y realizó el levantamiento de los cadáveres. A ambos los trasladaron hasta la morgue forense de LUZ.
De Dennis, dijeron los vecinos, que no era primera vez que actuaba con violencia. “Mató a una primita de 8 años después de violarla en La Polar”, dijo una de las nietas de María Esilda y el padre de Dennis lo confirmó: “Por ese crimen pagó ocho años en la cárcel, hasta que volvió a las calles, pero no sabía dónde vivía”, dijo Luis Gregorio Alvarado, padre del asesino. En el barrio también conocían a Dennis por ladrón.
Todo era dolor, ayer en la tarde, en la casa de María Esilda donde los familiares trataban de encontrar consuelo por lo ocurrido.
“Tenía más de cincuenta nietos, es una familia muy grande, pero de escasos recursos”, contó un allegado. Hasta ayer en la tarde no habían realizado los trámites para el entierro.