No hizo falta un arma, dos patadas le quitaron la vida de manera instantánea. Idelfonso José Castillo Aguirre, de 23 años, fue asesinado el domingo. Venía saliendo, con su esposa, de un open que se realizaba en la calle 158 del barrio Limpia Norte, en San Francisco.
Eran las 6:00 de la mañana. La miniteca dejaba sonar sus últimas canciones, mientras tanto, Castillo discutía con quien se convertiría en su asesino, José David Caballero Omana.
“Ellos estaban hablando, yo nunca los vi forcejeando, jamás pensé que me lo matarían”, declaró ayer, en las afueras de la morgue de LUZ, la esposa de Carrillo, quien prefirió no identificarse.
Aparentemente, la discusión no quedó en buenos términos. “Mi esposo dejó de hablar con él, le dio la espalda y él aprovecho y lo pateo en la costilla, ahí cayó al suelo, no le dio ni chance de defenderse, lo volvió a patear y lo desnucó”, agregó la esposa.
