Sucesos

Asaltos masivos repuntan en tres parroquias de Maracaibo

Todo transcurría con completa normalidad en la sucursal de pastelitos Monserratte, situada en la avenida Bella Vista con calle Cecilio Acosta, de Maracaibo, hasta que el estruendo de un disparo estremeció,  a las 8:20 de la noche del pasado 14 de enero, a clientes y empleados del local.   

Jhonny Antonio Guzmán, de 64 años,  se desplomó en el suelo al recibir un proyectil en su abdomen. El  atracador, luego de dispararle, se acercó hasta la mesa y le arrebató la cadena de oro.

 La misma bala que perforó el estómago e intestino de Guzmán, y que apagó su existencia ocho días después en un centro de salud de la ciudad, salió e hirió a su esposa en una de sus piernas. 

 A los delincuentes nada le importó y, ante la mirada atónita de  una de las hijas de la pareja, su nieto, un cuñado, y demás clientes del establecimiento de comida, perpetraron el crimen.      

La modalidad de buscar lugares oscuros y solitarios para atacar a sus víctimas quedó en el pasado para el hampa que se dedica a cometer asaltos en la entidad zuliana.

A cualquier hora del día los delincuentes someten a numerosos grupos de personas en lugares tan concurridos como farmacias, agencias de viajes, locales de comida, que en otrora eran consideradas por la colectividad como “seguras”.

 Al momento de perpetrar el asalto, a estos vándalos no les importa si el lugar posee vigilancia privada o cámaras de seguridad instaladas en cada rincón. 

En el caso de locales comerciales, se hacen pasar como un cliente más e irrumpen en el lugar.

En cuestión de segundos, sacan a relucir sus armas  y someten, no a una ni dos personas, sino a numerosos grupos para despojarlos de sus celulares, prendas, dinero y cualquier otra  pertenencia de valor. 

Para los delincuentes, esta modalidad se ha vuelto muy común, pues logran cargar con un botín más grande en un tiempo mucho menor.

A decir del criminólogo Luis Izquiel, los delincuentes escogen estos sitios que antes resultaban “insólitos” para los robos porque es ahí donde las personas se sienten seguras y no se imaginan que serán objeto del delito.

“Las bandas están más ‘organizadas’ y cometen este tipo de asaltos para obtener mayor provecho de ello. Aprovechan las salas de esperas de los aeropuertos, agencias de viajes,  entre otros concurridos lugares, porque es en este tipo de sitios donde la gente saca sus pertenencias con confianza y no esperan ser asaltadas”, argumenta Izquiel.

   Los robos masivos registrados en establecimientos comerciales y locales de comida rápida mantienen a la expectativa  a la colectividad zuliana.

Según estadísticas manejadas por organismos de seguridad de la región, las parroquias de Maracaibo donde ocurre con más frecuencia este tipo de asaltos se encuentran Francisco Eugenio Bustamante, Olegario Villalobos y Chiquinquirá, donde el índice delictivo es mucho más alto.

Sin embargo, uno de los más recientes casos  se registró, la mañana del pasado sábado 30 de enero, en el sector Los Cortijos, en San Francisco.  

Júnior José Prieto Pirela, de 33 años, conocido como “El Guajiro”, fue asesinado por dos delincuentes en una de las mesas de la venta de pastelitos y arepas Don Chucho, ubicada en la avenida 49 I, del mencionado sector. 

Al hombre, quien estaba desayunando, lo despojaron de prendas, dinero en efectivo, su pistola y camioneta Silverado en la que los hampones huyeron sin dejar pistas. Al menos 15 comensales  presenciaron el sangriento crimen y también fueron despojados de sus pertenencias.

El martes 22 de septiembre de 2015,  asaltantes sembraron terror en la oficina de Aruba Airlanes, ubicada en la avenida 9 con calle 66A, de la parroquia Olegario Villalobos, de Maracaibo. 

Unas 20 personas que se encontraban en el lugar fueron sometidas por los pistoleros, quienes irrumpieron, a las 6:00 de la tarde, aproximadamente.

Tras revisar los videos de seguridad de local, organismos policiales identificaron a dos de los hampones como “El Puíta” y “El Oscarcito”. La policía continúa tras la pista de los delincuentes, que arrasaron con prendas, dinero en efectivo, celulares, y demás pertenencias de empleados y clientes.

El director de la Policía Municipal de Maracaibo, general de división, Rubén Ramírez Cáceres, expresa que  muchos restaurantes de la entidad poseen una radio que está conectada directamente a la central de esa policía para que los encargados de los locales informen de forma inmediata a la policía.  

En algunos establecimientos de la ciudad los propietarios han implementado sus propias medidas de seguridad. 

“Nos vimos en la necesidad de reducir los horarios de trabajo y optamos porque el vigilante cierre y abra la puerta del establecimiento cuando llega un nuevo cliente”, explicó el dueño de una venta de tortas y dulces ubicado en la zona norte de la ciudad.  

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