Claves
- —La vitamina C y el protector solar cumplen funciones distintas, pero complementarias en la rutina de mañana.
- —La vitamina C no sustituye un fotoprotector de amplio espectro con SPF adecuado.
- —El orden recomendado es limpieza, sérum antioxidante, crema hidratante y protector solar al final.
Con la llegada del verano, la combinación entre vitamina C y protector solar vuelve a estar en el centro de la rutina facial. Claudia Sánchez sostiene que ambos pueden usarse juntos y que, lejos de interferir, se potencian para reforzar la defensa de la piel frente al sol.

Por qué la vitamina C y el fotoprotector se complementan
La farmacéutica explica que la vitamina C actúa como un potente antioxidante, capaz de ayudar a proteger la piel del estrés oxidativo provocado por la radiación solar y la contaminación. El protector solar, en cambio, es el encargado de evitar que la radiación ultravioleta alcance la piel.
Según Sánchez, esa combinación permite frenar mejor el daño biológico asociado al sol y contribuir a prevenir el envejecimiento prematuro. También señala que otros antioxidantes, como la superóxido dismutasa, pueden reforzar esa misma acción protectora.

El orden correcto y los errores que conviene evitar
Para aprovecharlos bien, la especialista recomienda seguir este orden por la mañana: limpieza facial, sérum antioxidante con vitamina C, crema hidratante si hace falta y protector solar como último paso. Además, aconseja esperar unos instantes entre el sérum y el fotoprotector para que el primero se absorba correctamente.
Entre los errores más frecuentes menciona pensar que la vitamina C reemplaza al protector solar, aplicar menos cantidad de la necesaria, no reaplicar el fotoprotector cuando la exposición se prolonga o usar una vitamina C oxidada, que pierde eficacia. También advierte que no hay resultados inmediatos: la protección antioxidante y la mejora de la luminosidad requieren constancia.

La vitamina C no bloquea los rayos ultravioleta
Sánchez es tajante en un punto: la vitamina C no bloquea ni filtra los rayos ultravioleta. Por eso, no debe usarse como sustituto de un protector solar de amplio espectro y con un SPF adecuado.
Su papel, remarca, es reforzar las defensas naturales de la piel frente al daño oxidativo. En esa lógica, la mejor estrategia es combinar antioxidantes y fotoprotección para cuidar la piel durante todo el año.
