Investigadores de la Universidad de Kyushu, en Japón, hallaron un compuesto que podría ayudar a mantener la fuerza muscular con el envejecimiento al proteger el HGF, una proteína esencial para activar la reparación del músculo esquelético.

Una molécula que protege la señal de reparación muscular

El estudio, publicado en Scientific Reports, explica que el HGF actúa como una señal de activación en el músculo sano y libera a las células satélite para que participen en la reparación de las fibras dañadas.

Sin embargo, el envejecimiento puede alterar ese proceso. El equipo observó que el HGF sufre nitración en dos sitios específicos, Y198 y Y250, lo que reduce su capacidad de unirse al receptor c-met y debilita la respuesta de reparación.

Para intentar revertir ese efecto, los científicos recurrieron a dos compuestos a base de azufre con actividad antioxidante: el trisulfuro de glutatión (GSSSG) y el trisulfuro de ácido lipoico (LASSS).

El efecto solo apareció con LASSS

En las pruebas iniciales, ambos compuestos suprimieron la nitración del HGF, pero la unión al receptor no se recuperó por completo. Cuando el equipo elevó la proporción molar de HGF a trisulfuro, de 1:4000 a 1:8000, apareció el resultado más llamativo.

Con esa proporción, la afinidad de unión del HGF a c-met aumentó más del doble frente al HGF no tratado y además se volvió más resistente a la disfunción inducida por nitración. Ese efecto se observó solo con LASSS; GSSSG no mostró la misma respuesta.

Para comprobar si el hallazgo se sostenía en tejido vivo, los investigadores usaron un modelo de ratón con atrofia muscular inducida por suspensión de la cola. Los animales pretratados con LASSS presentaron una nitración significativamente reducida, mientras que el otro compuesto no ofreció el mismo efecto protector.

El equipo advirtió que aún se necesitan más estudios en animales envejecidos para confirmar la eficacia y la seguridad de LASSS en condiciones reales. Aun así, los hallazgos abren una posible ruta para tratar la pérdida muscular asociada con la edad, el reposo prolongado en cama y otras situaciones de inactividad.

Los investigadores creen que este efecto podría tener aplicaciones tanto en humanos como en animales de compañía, con impacto en la independencia y la calidad de vida en la vejez.