A partir de los 55 años, el uso de tonos oscuros muy clásicos como el negro o el marrón en el maquillaje de ojos puede endurecer la expresión y cargar los párpados de forma innecesaria. Como una alternativa versátil y elegante, los expertos recomiendan apostar por el color burdeos o granate, un tono que aporta un efecto rejuvenecedor inmediato y se adapta con facilidad a todo tipo de rostros, sustituyendo con éxito a las opciones más tradicionales.
Claves
- —El burdeos suaviza la mirada frente al negro y el marrón a partir de los 55 años.
- —Especialistas aconsejan aplicarlo a ras de las pestañas superiores y evitar la línea de agua.
- —Estos subtonos rojizos realzan especialmente de forma natural los ojos marrones y verdes.
Alternativas para suavizar la mirada madura
El maquillador Roberto Siguero señala que el burdeos funciona como un tono lo suficientemente neutro que le sienta bien a todo el mundo, evitando que la mirada se endurezca con el paso de los años. En la misma línea, el maquillador Juan del Ojo coincide en que este color es ideal cuando se busca una apariencia más suave y sofisticada.
Para lograr el máximo partido, la maquilladora Esther Nieto aconseja aplicar el producto directamente sobre la línea de las pestañas y no en la línea de agua, ya que esta última práctica puede generar una apariencia de ojos cansados. Además, sugiere contrastar el trazo con una máscara de pestañas negra para otorgar mayor fuerza y definición al conjunto.

Técnicas de aplicación para el día y la noche
La versatilidad de los tonos granates permite transformar un estilo diurno y natural en una opción nocturna mucho más intensa con simples pasos. Para el día, los expertos sugieren deslizar el producto cerca de las pestañas y difuminar los bordes con la yema de los dedos, aprovechando el propio calor corporal para lograr una integración sin esfuerzo.
Por el contrario, para conseguir un acabado de noche más magnético, se recomienda depositar una mayor cantidad de pigmento en todo el párpado móvil o utilizar sombras en stick para trazar un delineado potente que luego pueda trabajarse en formato ahumado.
Efecto en ojos marrones y verdes
La elección de los tonos situados enfrente en la rueda cromática consigue que el iris resalte con mayor dimensión y brillo. De este modo, los ojos marrones admiten desde los burdeos suaves hasta los tonos bronce gracias a su capacidad para soportar profundidad sin endurecerse.
Por su parte, los ojos verdes potencian su intensidad al combinarse con subtonos rojo-violeta como el ciruela, el malva o el propio burdeos, haciendo que el color del ojo parezca casi iluminado de forma natural.
