Una investigación científica ha demostrado que el ovario posmenopáusico continúa siendo biológicamente activo y experimenta cambios moleculares y estructurales a medida que pasan los años.
Durante mucho tiempo se ha dado por hecho que, una vez alcanzada la menopausia y finalizada la producción de óvulos, los ovarios quedaban prácticamente relegados a un segundo plano. Una investigación de científicos de la Universidad Northwestern y el Buck Institute for Research on Aging, en Estados Unidos, cuestiona ahora esa visión. El trabajo muestra que el ovario posmenopáusico continúa siendo biológicamente activo y experimenta cambios estructurales a medida que pasan los años.
Los investigadores estudiaron tejido ovárico de 28 mujeres y observaron que los ovarios continúan remodelándose décadas después de la menopausia. Entre los cambios detectados aparecen modificaciones en la estructura del tejido y señales relacionadas con la inflamación y el envejecimiento. Hasta ahora era fácil pensar que, después de perder la fertilidad, los ovarios simplemente permanecían inactivos.
Diferencias moleculares según la edad
Las diferencias fueron especialmente visibles al comparar los ovarios de las mujeres más jóvenes con los de mayor edad. En los primeros había una mayor presencia de proteínas relacionadas con el mantenimiento de las células y la estructura de los tejidos. Con el paso de los años, en cambio, aumentaban las proteínas vinculadas con la inflamación, la actividad inmunitaria y los procesos de degradación y reconstrucción del tejido. Los contrastes eran particularmente marcados entre los ovarios de mujeres de alrededor de 50 años y los de aquellas de 70 años o más.
El descubrimiento obliga a mirar el ovario más allá de su función reproductiva. El órgano se relaciona con otros sistemas, entre ellos el cerebro y los huesos, y los problemas óseos son frecuentes después de la menopausia. Sin embargo, determinar exactamente cuál es el papel del ovario dentro de esas relaciones necesitará nuevas investigaciones.
Nuevas vías de estudio sobre el envejecimiento
Uno de los aspectos que más interés despierta es la posible relación entre el envejecimiento ovárico y el cáncer. El análisis encontró que ovarios que envejecían de forma normal compartían determinados perfiles moleculares asociados también al cáncer de ovario, aunque los científicos recalcan que esto no significa que los cambios detectados provoquen la enfermedad o permitan predecir quién la desarrollará.
El hallazgo tampoco supone que haya que extirpar ovarios sanos después de la menopausia, y los autores subrayan que sus resultados no permiten extraer esa conclusión. La gran incógnita ahora es determinar si todos esos cambios son beneficiosos para el organismo o si algunos podrían resultar perjudiciales en esta etapa de la longevidad femenina.



