La pérdida de cabello durante los meses de septiembre, octubre y noviembre suele generar preocupación en muchas personas al notar una mayor cantidad de hebras en las cerdas del peine o en las manos. Sin embargo, los especialistas señalan que este fenómeno responde en gran medida a un proceso fisiológico natural.

El ciclo capilar y el efluvio telógeno

El cabello atraviesa de forma continua fases de crecimiento, reposo y caída. En determinadas épocas del año, un número mayor de cabellos coincide de forma simultánea en la fase de desprendimiento, lo que se conoce como efluvio telógeno.

Según explicó Clara Lacasta, tricóloga, la pérdida diaria forma parte de la renovación normal, pero es necesario distinguir este proceso estacional de otros factores determinantes como la genética, el estrés, los cambios hormonales, las dietas restrictivas o los déficits nutricionales.

Cómo cuidar el cabello y cuándo acudir al especialista

Aunque la caída estacional no siempre se puede evitar por tratarse de un mecanismo biológico, los expertos recomiendan mantener una alimentación equilibrada con un adecuado aporte de proteínas, vitaminas y minerales, además de cuidar el descanso.

Asimismo, se aconseja moderar el uso de tratamientos químicos agresivos, evitar fuentes de calor excesivo y prescindir de peinados que ejerzan una fuerte tracción sobre el cuero cabelludo para proteger la fibra capilar.

Los especialistas recuerdan que si el desprendimiento se prolonga durante varias semanas, se observa una disminución evidente en la densidad o aparece ensanchamiento en la raya, lo más adecuado es acudir a un diagnóstico dermatológico para identificar el origen exacto del problema.