La Sociedad Brasileña de Pediatría advierte sobre la recolección de datos y los vínculos afectivos simulados, y pide revisar la protección y la transparencia antes de comprar.
La Sociedad Brasileña de Pediatría (SBP) pidió a las familias evaluar con cautela los juguetes con inteligencia artificial (IA), ante los riesgos de recolección de datos, exposición a contenidos inadecuados y vínculos afectivos simulados. En una alerta divulgada en Brasil, la entidad recomendó priorizar productos sin esas funciones cuando no aporten un beneficio claro o no expliquen cómo protegen a niños y adolescentes.
La IA puede simular amistad y cuidado
Según la SBP, algunos sistemas de IA generativa reconocen voz e imagen, recuerdan información, adaptan sus respuestas y sostienen conversaciones que no están completamente programadas de antemano. Un juguete conectado también puede incorporar cámara, micrófono y acceso a internet, además de recoger datos y personalizar la interacción.
La entidad advierte que el lenguaje cariñoso o empático no convierte a la IA en una persona. Una revisión publicada en la revista Pediatrics, citada por la SBP, señala el riesgo de que los niños la perciban equivocadamente como una amiga o cuidadora. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia también ha alertado sobre productos que fomentan conversaciones y relaciones simuladas con menores; según la organización, pueden obtener información y causar perjuicios a la salud o dependencia del producto.
La SBP mencionó como ejemplo de la expansión de estos dispositivos el anuncio, en septiembre de 2026, de Muse Charm, un aparato portátil de Meta comparado por medios con un Tamagotchi con IA. La entidad aclaró que no es un juguete infantil.
Qué revisar antes de comprar
La recomendación es examinar qué aporta la tecnología a la experiencia de juego, si el niño participa activamente y si el producto utiliza IA generativa, cámara, micrófono o conexión a internet. También propone revisar la edad indicada, la supervisión adulta, la posible exposición a publicidad, compras o suscripciones y el lugar que el dispositivo ocuparía frente al sueño, la lectura, el movimiento, el juego libre y la convivencia familiar.
Antes de adquirirlo, las familias deberían poder conocer qué datos registra el producto, con qué finalidad, dónde se almacenan, si se comparten con terceros y si pueden borrarse. También deben estar identificadas las funciones que vienen activadas por defecto. Si esa información no está disponible, la SBP recomienda no comprarlo y elegir otra opción.
La entidad enumera vías de reclamo
La SBP sostiene que los proveedores deben informar a padres, responsables y menores sobre los riesgos y las medidas de seguridad, incluidas las relativas a privacidad y protección de datos. Ante una recolección de información no informada, contenido inadecuado, fallas de seguridad o dificultades para ejercer derechos, aconseja pedir explicaciones al proveedor y solicitar la corrección o eliminación de los datos del menor.
La entidad también indica que, para compras realizadas fuera de un establecimiento comercial, se puede desistir dentro de los siete días siguientes a la recepción. Entre las vías de reclamo que menciona están los canales de notificación del proveedor, Procon, consumidor.gov.br y la Agencia Nacional de Protección de Datos de Brasil.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.