A un mes del doblete sísmico en Venezuela, varias organizaciones se activaron para atender a personas con amputaciones y lesiones medulares que requieren atención psicológica, rehabilitación y acceso a prótesis o ayudas técnicas.
Una red de apoyo para prótesis y rehabilitación
Entre las iniciativas destaca el Fondo Humanitario 77: Fe sin Fronteras, una alianza entre la Fundación CIREC, la Fundación Juan Pablo Dos Santos y la Fundación Hospital Ortopédico Infantil, con el objetivo de construir un modelo de atención permanente para entregar prótesis, sillas de ruedas y rehabilitación especializada. A esa red también se sumó Fundaprocura.
La fundación colombiana CIREC aportó el equivalente a 277 000 dólares como semilla del proyecto, con la meta de alcanzar 2 millones de dólares para cubrir la alta demanda de tratamientos y crear un centro de rehabilitación. Hasta el momento de la publicación, habían recaudado 75 000 dólares. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través de la página del Fondo Humanitario 77.
Daniel Gómez, líder de la organización desde 2013, afirmó que la respuesta a esta emergencia requiere apoyo sostenido en el tiempo, porque las secuelas no son solo físicas y también afectan la autonomía, la salud emocional, la vida familiar y el futuro de cada persona. La página web del proyecto también habilitó un registro para afectados por los terremotos, sus familiares y otras personas con discapacidad que necesiten apoyo para adquirir una prótesis, muleta, andadera o bastón.
Juan Pablo Dos Santos y la experiencia de volver a caminar
Juan Pablo Dos Santos, atleta, modelo y activista, perdió las piernas en 2019 tras un accidente de tránsito. Desde hace seis años, a través de la fundación que lleva su nombre, ayuda a personas para que vuelvan a caminar. Tras los terremotos, visitó y compartió su historia con más de 40 niños, niñas, adolescentes y adultos que enfrentaron amputaciones.
El activista explicó que conoce de primera mano lo difícil que resulta para una familia venezolana adquirir una prótesis y que su trabajo busca devolver parte de la ayuda que recibió. También subrayó el papel de los cuidadores y familiares, y destacó que la atención psicológica es fundamental en este proceso.
Luego de la evaluación de los muñones, el proceso continúa con rehabilitación para preparar y fortalecer el cuerpo antes de recibir las prótesis. Después viene la fisioterapia con las prótesis, para aprender a caminar y adaptar el cuerpo de la manera más efectiva posible.
La UCV y el trabajo con personas con discapacidad musculoesquelética
Hace tres años, el servicio de Orientación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela creó el Proyecto Ingenio al Servicio de las Personas con Discapacidad Musculoesquelética, con el que lograron fabricar el primer exoesqueleto totalmente hecho en el país.
Su impulso también responde a una lista de espera de al menos 17 000 pacientes con discapacidad musculoesquelética, personas con amputaciones y con lesión medular en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, a la espera de dispositivos que les ayuden a recuperar movilidad e independencia. El costo de una prótesis en Venezuela está alrededor de los 5000 dólares.
La profesora Milvia Acosta, directora del servicio de Orientación de la Facultad de Ingeniería y amputada desde hace años, informó que actualmente realizan muñoneras para un grupo de personas ya identificadas. También trabajan con la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales, la Asociación Nacional de Fisiatría y han sostenido conversaciones con representantes de agencias internacionales para buscar recursos para importar piezas.
Acosta señaló que algunas ortopedias públicas en Caracas, así como el Centro Nacional de Rehabilitación en el Hospital Pérez Carreño, no tienen recursos; y que en el Hospital Vargas y en Lídice ocurre algo similar. Aseguró que cuentan con equipos, herramientas, personal y ortopedistas voluntarios, pero siguen necesitando los kits que se traen de afuera.
En paralelo, la iniciativa puede ser contactada a través del correo [email protected]. Tanto Dos Santos como el equipo de la UCV coincidieron en la necesidad de hacer ciudades accesibles para garantizar espacios e infraestructuras adaptadas a las personas con discapacidad.

