La Organización Mundial de la Salud advirtió que los hospitales de La Guaira, Caracas y Miranda enfrentan una emergencia crítica tras los dos terremotos que golpearon el país el pasado miércoles 24 de junio. La evaluación de la Organización Panamericana de la Salud concluyó que ocho centros sanitarios revisados requieren apoyo externo inmediato y que tres presentan daños estructurales.
El Vargas concentra la mayor presión asistencial
La OMS detalló que el caso más grave es el hospital Vargas, del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), en La Guaira. Allí, 96 pacientes permanecen ingresados en una sala con capacidad para ocho camas.
La organización añadió que la morgue está desbordada, el banco de sangre cuenta con apenas 35 unidades y los dos ventiladores de la unidad de trauma no funcionan por falta de energía suficiente. También indicó que el centro no dispone de una conexión operativa de teléfono o internet para localizar, derivar y dar seguimiento a pacientes.
Según el reporte, el agua llega mediante acarreos manuales varias veces al día y los residuos médicos acumulados han llegado a obstruir pasillos. La OPS considera al Vargas-IVSS la instalación de máxima prioridad, aunque no reporta daños estructurales en el edificio.
Menos camas y más riesgo sanitario
La evaluación también incluyó al hospital Rafael Medina Jiménez, igualmente en La Guaira. Allí, la capacidad operativa cayó de 108 a 35 camas. El informe preliminar identificó problemas de transporte de pacientes, escasez de suministros, listas de espera quirúrgicas crecientes y fallas de bioseguridad.
En paralelo, la OMS advirtió que aumentó el riesgo de brotes de enfermedades en el país, incluidas algunas prevenibles con vacuna, debido a la baja cobertura de inmunización. Ciro Ugarte, director para emergencias en la OPS, dijo que la cobertura contra el sarampión y otras enfermedades ya era baja, por lo que el riesgo es elevado en estos momentos.
Ugarte señaló además que la amenaza es mayor en los refugios, donde la transmisión puede ser muy alta. Añadió que la calidad del agua también preocupa, porque no está asegurada en las zonas más devastadas y su escasez dificulta evaluar la situación en todos los refugios.
